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Protegido: Entrevistas a mí
junio 26, 2024|Capiton(é)

Protegido: Entrevistas a mí

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Protegido: Entrevistas a mí
mayo 8, 2024|Capiton(é)

Protegido: Entrevistas a mí

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If…
abril 28, 2024|Capiton(é)

If…

Tiempo de lectura: 2 minutos

By RUDYARD KIPLING

If you can keep your head when all about you   

    Are losing theirs and blaming it on you,   

If you can trust yourself when all men doubt you,

    But make allowance for their doubting too;   

If you can wait and not be tired by waiting,

    Or being lied about, don’t deal in lies,

Or being hated, don’t give way to hating,

    And yet don’t look too good, nor talk too wise:

If you can dream—and not make dreams your master;   

    If you can think—and not make thoughts your aim;   

If you can meet with Triumph and Disaster

    And treat those two impostors just the same;   

If you can bear to hear the truth you’ve spoken

    Twisted by knaves to make a trap for fools,

Or watch the things you gave your life to, broken,

    And stoop and build ’em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings

    And risk it on one turn of pitch-and-toss,

And lose, and start again at your beginnings

    And never breathe a word about your loss;

If you can force your heart and nerve and sinew

    To serve your turn long after they are gone,   

And so hold on when there is nothing in you

    Except the Will which says to them: ‘Hold on!’

If you can talk with crowds and keep your virtue,   

    Or walk with Kings—nor lose the common touch,

If neither foes nor loving friends can hurt you,

    If all men count with you, but none too much;

If you can fill the unforgiving minute

    With sixty seconds’ worth of distance run,   

Yours is the Earth and everything that’s in it,   

    And—which is more—you’ll be a Man, my son!

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Protegido: El paraíso.
marzo 18, 2024|Capiton(é)

Protegido: El paraíso.

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Protegido: De planes, penitencias y palabras.
marzo 18, 2024|Capiton(é)

Protegido: De planes, penitencias y palabras.

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CONSECUENCIAS
febrero 4, 2024|Capiton(é)

CONSECUENCIAS

Tiempo de lectura: < 1 minuto

Stop thinking ’bout it

Little something, Melody Gardot & Sting

I know, that you don’t speak english,

And you know, what I want you means.

So, let’s stop pretending,

like if life has no ending.

Writing in english,

I can’t grant my good taste,

so just want to say something,

before it’s too late.

The game you are playing,

it was never my game,

you can play it forever…

and it will be the same.

I wasn’t thinking about you,

never did, never do.

I don’t care about you,

where you are,

what you do.

Are you feeling joy,

or are you feeling blue?

You are just an asset, what i need to do.

You can wear sunglasses,

And pretend – like i do –

We can play it all smart,

we can play it all cool.

I won’t let you touch me, even if you try,

I won’t let you touch me, just don’t make me cry.

When everything’s ready we can say goodbye,

Both back to the silence,

both back to our lives.

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Consecuencias
febrero 1, 2024|Capiton(é)

Consecuencias

Tiempo de lectura: < 1 minuto

Dije
tu nombre
y te callaste.

Ahora,

que no lo digo,
me das tus ojos,
ya no tu espalda.
Quise canjear,

juramentos
por palabras.
Que siempre,

desilusionan
pero
no siempre,

matan.

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Génesis
enero 28, 2024|Capiton(é)

Génesis

Tiempo de lectura: 9 minutos

(Primera parte)

Al anochecer jugamos a la payana,

en el escalón de la puerta de la casa,

serios como conviene a un Dios y a un poeta.

Fernando Pessoa, El guardador de rebaños.

To think what you want to think is to think truth, regardless of appearance.

Wallace D. Watles

– I –

Cuando Dios se dio a la tarea de crear el mundo estaba pues, en una fase creativa de su vida. Muy creativa y muy productiva. Casi en un estado de euforia, porque no podía dejar de imaginarse cosas y más cosas, y todo le parecía emocionante. 

Fue con este impulso creador, que se creó así mismo, dándose primero, la cualidad del Pensamiento, y también de la Palabra. 

Como no tuvo antes ninguna necesidad, Dios no había hablado nunca y cuando creó el mundo se escuchó la voz por primera vez. Quiso que esta fuera grave y robusta y que retumbara como en un eco. Le parecía que así debía de ser la voz propia de un dios y así fue, indudablemente. 

Su mente celeste, imaginaba un ente cualquiera: cuerpos con distintas formas, tamaños y colores; y su voz, emitía un sonido que resultaba ser la Palabra. Se sorprendía así mismo, y le entusiasmaba lo ocurrente y disparatado de su propia imaginación, que en su intrepidez, no le daba respiro. 

Es que una vez tomada la decisión de crear el mundo, Dios no pudo dar marcha atrás. No podía perderse ya en sus ensoñaciones vagabundas y su constante flotar por la eterna oscuridad, que sí, era un poco sosa, pero también era fresca, silenciosa y tranquila.

El caso es que cuando empezó a crear el mundo, tuvo que crearlo hasta el final, y tomada la decisión no pudo pensar en nada sin que su pensamiento deviniera en cosas: cosa que Dios imaginaba, cosa que le brotaba por la boca con raíces y todo. Porque cuando Dios imaginó el sauce, no se imaginó su semilla, sino un árbol ya crecido y en la plenitud de su vida. Se imaginó un sauce con varillas como aquellas de las faldas hawaianas, lo imaginó mecerse con el viento ahí mismo, en su habitual oscuridad, y a Dios le gustó tanto ese susurro que sintió lágrimas brotarle de su adentro, que era también su afuera; y de aquella pura emoción divina, junto a una leve insinuación de su pensamiento, brotó de la tierra el inmenso océano, tan profundo y lleno de vida como era – según Él mismo descubría – la cualidad esencial de su propio Ser.  

Estaba emocionado Dios, porque cada cosa que creaba lo hacía conocer más acerca de sí mismo. No sabía, hasta entonces, que en su interior existían las gibosas y los mamuts, las luciérnagas y los osos pandas, él bambú y los sauces, el fruto del molle, y la tierra misma que era una maravilla. Y se sorprendía Dios de lo que creaba y de entender, gracias a su aburrimiento, quién era Él mismo.

El día de los insectos estaba Dios empezando a pensar y sin mediaciones entre su pensamiento y su acto, ya abrió una mano y se encontró con un ciempiés lleno de patitas, a la misma vez que su boca decía ciempiés; entonces Dios conoció su risa y en el contagio de su propia risa, estuvo riendo todo el día, mientras creaba otros insectos tan sorprendentes y enigmáticos como lo era El. 

Fue con la creación del ciempiés y no de otra cosa, que Dios experimentó la soledad por primera vez, porque después de crearlo, miró hacia un costado, y hacia el otro costado, como queriendo comentar con alguien lo graciosísimo que era aquel singular insecto, pero todos los animales a su alrededor, estaban ya muy ocupados en cumplir con los designios de su cadena trófica, y ninguno pudo captar que Dios estaba requiriendo compañía. 

El caso es que reía y lloraba Dios de pura emoción porque todo lo que creaba le parecía o muy lindo o muy feo, o muy impresionante o muy peligroso, o muy tierno o muy divertido, o una mezcla de todo y con cada cosa que creaba, Dios descubría más y más acerca de sí mismo. 

Creando las bestias, descubrió el poder del rugido y la potencia temible que existía en él y de esa misma potencia creó la ferocidad del rayo, el bramido del trueno, dejó brotar el magma, descubrió el tornado, se esparció el humus, por toda la tierra el humus, y del humus brotó el trigo y también el centeno. Se imaginaba Dios toda clase de cosas y le brotaban por la boca, del mismo modo que salen tigres de la granada de Dalí.

Después de crear todos los mamíferos grandes, Dios creó un dinosaurio, y fue tan espeluznante, y tan aterrador, además de violento y carente de piedad, que se le ocurrió a Dios la idea del Tiempo, y en un santiamén creó los Siglos y los Milenios y distribuyó sus creaciones según lo creyó más conveniente.

Cuando hubo terminado, flotó hasta la copa de una secuoya gigante, y dejó que su Espíritu reposara mientras observaba gustoso, la calidad y cualidad de su Obra. Fue entonces, cuando Dios sintió la soledad dentro de sí nuevamente: ninguno de aquellos seres, ni los grandes, ni los pequeños, ni los con pelo, ni los con plumas, ni los que volaban, ni los que corrían, ni los que reptaban, ni los que tenían hojas, ni los coloridos, ni los opacos, ni los que daban luz, sombras, calor o frío… nada… nada de lo que había creado hasta entonces,  poseía, como Él, cualidad de Pensamiento y Palabra, y ninguno podía tampoco, sentir un regocijo similar al suyo; un regocijo que surgiera de la contemplación misma que le daban sus ojos, que no eran ojos, pero si eran ojos, aunque sin serlo.

Fue entonces, por una mezcla de soledad, curiosidad y deseo que Dios decidió aquello de “a imagen y semejanza”.

– “Si si” – pensó mientras descendía de la secuoya para darle a la Creación su Propósito – voy a hacer uno como estos, pero a diferencia de ellos, este se va a parecer un poco más a mí.

Ese Ultimo Pensamiento, a Dios le pareció el más emocionante de todos.

– II –

Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y

 en cada uno de sus minutos, 

En el rostro de los hombres y las mujeres veo a Dios;

 y en mi propio rostro en el espejo,

Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle,

 y su firma en cada una de ellas,

Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,

 otras llegarán puntualmente.

Walt Whitman, Hojas de hierba

Acostumbrado a su errancia, deambulaba Dios por el Paraíso y se encontró empantanado en una especie de barro arcilloso. Comprendió, súbitamente, que no solo había creado las cosas, sino la interacción de las cosas mismas. Le gustó la sensación de sus pies al contacto con el barro, y se agachó para sentir con sus manos, su textura y su humedad.

Entonces su boca, que no era una boca pero era una boca sin serlo, pronunció estas palabras usando el plural por primera vez: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra”. Y si así lo dijo, es porque así lo quiso y se expresó Dios de tal modo, conforme a su deseo y según su propia dualidad. 

El caso es que diciendo Dios estas palabras, acarició el barro y su Espíritu se agitó en un viento profundo que arremolinó el polvo a su alrededor. Cuando el polvo se asentó nuevamente, pudo verse surgir de la arcilla, así, sin más, el cuerpo esbelto de Adán; un exponente ya maduro, como quien dice, y en óptimas condiciones para procrear, lo que dicho sea de paso, resuelve de cuajo el intrincado asunto, del huevo y la gallina.  

Dios miró a Adán sin sorpresas, ya que por ser Dios, no le pasaba aquello de que lo imaginado difiriera de lo acontecido, como tan habitualmente les sucede a sus creaturas. No obstante, se acercó para constatar la adecuación de las terminaciones y la calidad de los detalles, y estuvo conforme Dios con su Creación, que por otro lado, y a diferencia de las demás, había sido no solo intuida, sino concienzudamente diagramada.

Adán, no comprendía lo que ocurría, y apenas se puso de pie, se tocó con una mano la cabeza, y frunció el ceño, como cegado por la luz y ese gesto fue el primer gesto de un ser humano sobre la faz de la Tierra. Después Adán se observó las manos, las palmas, los dedos, las venas que percibía en su interior, se tocó con un brazo el otro brazo, y observó sus pies, sus piernas y su sexo. No entendía Adán en donde estaba, ni qué era esto de ser, de repente; algo, es decir alguien. 

Caminó torpemente hacía donde estaba Dios, sintiendo todavía arcilla fresca bajo sus pies, y una vez que estuvo a su lado, lo miró expectante sin saber que otra cosa hacer. En ese instante, Dios se acordó del ciempiés, y entusiasmado llevó a Adán de paseo por los Jardines de su Creación. Adán iba entrando en tema muy de a poco, porque primero tuvo que salir de ese cierto aturdimiento que implica el nacer a la vida, independientemente de la edad que se tenga, o el modo específico de alumbramiento. 

El paseo inaugural de la humanidad fue este entonces; el que hicieron Adán y Dios – su creador – por los Jardines del Edén. Dios iba con los brazos detrás de la espalda, al modo de un filósofo griego y Adán, a su lado, caminaba todavía torpemente, todavía perplejo y aún adormilado.

Dios señalaba con su divino dedo todo lo creado; y le indicaba a Adán, el Nombre Verdadero de las Cosas, para que Adán conozca, aprenda y memorice. No se sabe a ciencia cierta, aún al día de hoy, si Dios – en realidad falible – no tuvo en cuenta el que Adán – así como estaba, recién creado – intentaba acostumbrarse a la luz, a los bichos, a la mirada acechante de las bestias, al mismo Dios que en su algarabía no se había presentado debidamente, y no estaba en condiciones de aprender y mucho menos memorizar los nombres de cada uno de los seres vivos que les salieron al paso, en aquel primer paseo terrenal. 

En el camino encontraron gallinas y abejarucos, un dragón barbudo y un rinoceronte, una iguana camaleónica, dos erizos, una lechuza patilarga, una manada de sasines, un castor ocupadísimo, un hipopótamo que estaba junto a otro hipopótamo, es decir, dos hipopótamos, un águila esteparia que al momento engullía un suslik, un azulito angoleño, una cabra de pelaje mixto, una chita, dos pavos reales, un león de melena clara, un zunzún y un cocodrilo grande. Por fin, a la orilla del ancho río, donde Dios y Adán se sentaron a descansar, una nutria ya con su cría, navegaba panza arriba con dirección y destino de mar. 

Adán observaba las aguas del caudaloso río y fue por su propio instinto, que se acercó a la orilla y juntó sus palmas, para beber.  

El hombre bebió. Después miró a Dios, y con una pregunta que no salió de sus labios, Adán sonrió por primera vez.

– III –

… así como un ladrón vería en él,

 la parte que en él, tenía avidez de robar,

 y así como una mujer quería de él,

 lo que un niño no comprendería.

Clarice Lispector, La manzana en lo oscuro.

Esta vez, sí que es hueso de mis huesos, y carne de mi carne.

Génesis 2: 23

Al caer la noche, viendo Dios que Adán se encontraba aún desconcertado, decidió permanecer junto a él hasta que amaneciera. Juntos, recogieron cantidad de hojas de distintos árboles, y con ellas prepararon un lecho. Podría haber dicho Dios, aunque no lo dijo, hágase un lecho de algodón y hojas de alocasia. En lugar de aquello, Dios enseñó a Adán como armar un lecho con lo que tenían a su disposición en las inmediaciones. Era una noche cálida e infinidad de estrellas iluminaban sutilmente el Paraíso. 

Se recostaron por fin, Adán y Dios, en el lecho que habían armado, y contemplaron el firmamento hasta quedarse dormidos. La primer noche de todas, Adán soñó con la nada, y Dios que soñaba sueños, que eran sueños sin serlo, lanzaba rayos o quebraba la tierra en algún lugar más o menos lejano de aqueste Paraíso. 

Cuando despertaron, Dios enseñó a Adán a modelar vasijas con barro, y a preparar canastas de mimbre, después dieron un paseo, recolectaron hongos y frutos y se sentaron a desayunar. Adán, que no había comido nada desde su nacimiento, estaba verdaderamente hambriento, y devoró los frutos sin dejar de mirarlos; pues comía no solo con el hambre sino con la curiosidad.

Cuando Adán hubo de saciarse, Dios le dijo, querido Adán es hora de que me vaya yendo, quedás a cargo. Habiéndole mostrado en qué consistía el proceso de la nominación en su primer paseo terrenal, Dios ordenó a Adán nombrar cada una de las millones de creaturas restantes, para que encuentre en ello un divertimento y porque nombrar y conocer, había dicho Dios, le ayudaría en su labor de preservar lo creado. Eso es lo que Dios le dijo a Adán.

– Pero… pero – titubeó Adán que no estaba convencido de que fuese una buena idea quedarse sin Dios, por muy paraíso que fuese el paraíso, y por muchas especies que hubieran para que el conociera y se entretuviera. Entonces Adán le dijo a Dios, mirá Dios… yo no tengo problema en cuidar tu jardín y nombrar cada cosa, pero acá todos los animales están de a dos, y yo no tengo a nadie que también pueda hablar y que se me parezca.

– No se diga más, dijo Dios, a quien el planteo le pareció sumamente razonable y le pidió a Adán que lo disculpe, explicándole que en la emoción de crear al que era a su imagen y semejanza se había olvidado de hacer simultáneamente el par. Pero estaba planeado, estaba planeado, se excusó Dios, y ahí nomás, sin muchas vueltas ni dilaciones, Dios le hizo a Adán, su Eva.

Cuando el hombre vio a Eva surgir de la arcilla, y despertar de su sueño de nada tal como él mismo había surgido de la arcilla y despertado de su sueño de nada, se sintió emocionado. Contempló a Eva por unos minutos y cuando ella abrió los ojos, le tendió la mano y la ayudó a incorporarse.

También a Eva, le llevó su tiempo salir de cierto estado de confusión porque – como es factible imaginar – es entre ensordecedor y traumático el ser creado así de repente, y de repente encontrarse frente a una imagen indescriptible como era la del mismo Dios que acababa de darle a la mujer la vida, y a su lado, un sujeto medio despeinado que la miraba con asombro y expectación.


El hecho es que Dios, con esos ojos de Dios que tenía miró a Adán y a Eva, y les dijo aquello de “Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla”

Y usó Dios la palabra henchid, que quiere decir “llenar la tierra hasta su límite”.

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Entrevistas a mí
diciembre 4, 2023|Capiton(é)

Entrevistas a mí

Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Por qué Escritos “viscerales”?

Por un deslizamiento que a tus oídos sonaría delirante, asique alcance con decir que el nombre surgió muy orgánicamente, de un solo tirón y sin dudas.

La granada con la abeja, es un recorte de una obra de Dalí ¿de dónde surge la elección?

Inicialmente buscaba una granada para ilustrar la tapa, porque el fruto en sí, siempre me resultó enigmático y porque tiene diversas implicaciones significantes. Después mi editor encontró este recorte de la obra de Dalí, y me pareció muy apropiado. Por el arte, por lo onírico y por lo surrealista. La simbología detrás de la granada la conocí mientras buscaba posibilidades, es muy amplia e interesante. En lo personal, está vinculada con un recuerdo. Siempre vuelvo a lo que no se puede volver a encontrar. La primera vez que vi un árbol de granadas fue en el campo, y nunca más lo volví a ver, a pesar de que anduve por los mismos potreros toda la vida. Fue muy emocionante este año, porque viajé a Sevilla y en la entrada del Archivo General de Indias, me encontré con un granado cargado de frutos.

¿Por qué en la solapa dice solo Lecuona y no tu apellido completo?

Porque mi apellido es pomposo y me cansa. Además, como dice Saramago, tener no es poseer. Yo soy mi apellido, no de mi apellido.

¿Te gustaría ser reconocida por haber escrito sobre toda la obra de Lacan?

No aspiro particularmente a ningún reconocimiento. Lo que me gusta en realidad, es que el trabajo que hago impulse conversaciones, y me permita dialogar con otros, otras personas dentro del psicoanálisis y que permita al psicoanálisis mismo, conversar con otros discursos.

¿Por qué los capítulos del libro están bajo el subtítulo de Reacciones Espontáneas

Hay una cita de San Agustín que dice, “Debes vaciarte de lo que estás lleno, para llenarte de lo que estás vacío“. Cuando empecé a escribir el libro, yo ya había participado de infinidad de clases sobre psicoanálisis y había leído cantidad de libros, pero mi contacto con Lacan, con la obra de Lacan sin intermediarios, había sido muy poca. Había leído algunos seminarios y algunos capítulos de seminarios, pero en general, había accedido a los conceptos lacanianos a partir de la lectura de otros. Entonces mi intención fue aproximarme al texto con la posición de alguien que pisa por primera vez una ciudad o entra por primera vez en una casa, con avidez y curiosidad, e intentando dejar de lado cualquier concepto adquirido previamente. Es un buen ejercicio. Además, aun cuando no se dijera nada, el único triángulo que me resulta simpático es el de la Santísima Trinidad. En las teorías, como en la vida, hay que hacerse al ejercicio de ir a las fuentes, y evitar a toda costa, cualquier tipo de triangulaciones. Cuando uno lee un libro traducido, ya hay una triangulación que no se pudo quizás evitar. A Lacan, por ejemplo, tuve que leerlo traducido, porque no sé francés, y transcripto, que no es lo mismo que escucharlo en vivo, porque las modulaciones dicen muchas cosas. Entonces si a eso le sumamos la lectura de otros, y las interpretaciones que otros pueden hacer de los textos, lentamente nos alejamos de lo que dio origen a una determinada teoría.

Se dice a veces, que quien no puede explicar algo de manera simple no sabe de lo que habla, y si bien es así en algún punto, no siempre es así. La teoría lacaniana es extremadamente compleja, y hay que asumir que desentrañar el tejido significante que organiza a un ser humano, no es soplar y hacer botella, o “bufar i fer ampolles”… que es la forma original del dicho. Lacan era excepcionalmente lúcido, excepcionalmente honesto, siempre analista, y siempre estratega. Hay que soportar su estilo, que es agotador, pero negar su genialidad es pecar de soberbia. No es la construcción teórica lo que lo vuelve genial, sino lo que fue transmitiendo mientras construía teorías. Se pasó de rosca – seguramente – porque es como dice no sé quien: todo siempre dura un poco más de lo que debería, lo que podría traducirse también en que todos erramos en nuestras propias tendencias. Quien es muy bueno, se equivoca siendo bueno por demás, y quien es inteligente, persevera en su propio lugar.

¿Fue escrito de forma reactiva a algún suceso o ante un momento de inspiración o es que lo pensaste desde hace mucho tiempo?

Surge de una imposibilidad, como casi todo en la vida. Escribo desde chica, pero no tengo demasiada capacidad de inventiva. Por el contrario, mi manera de aproximarme a la escritura es en un vínculo más cercano a la palabra que a la narración y más cercana a los conceptos que a las historias. Eso, del lado de la escritura. Del lado del psicoanálisis, tenía ganas de leer a Lacan y pensé que quizás si empezaba por el principio, se me hacía más fácil seguirlo.

¿Hay algún mensaje encriptado en el nombre de los capítulos o es simplemente un recurso poético?

Hacen alusión a conceptos analíticos que se trabajan a lo largo del libro. Los analistas probablemente lo entiendan de ese modo, y los que no lo son, pueden rescatar lo poético.

¿Iturbe es por Rayuela? 

No para mí. Iturbe es una localidad muy cerca de Iruya, camino a Iruya. No terminé de leer Rayuela, asíque me pierdo tu referencia.

¿A quien está dirigido el texto?

A quien quiera leerlo, como todo libro.

Me sorprendió la letra de la canción de Leonard Cohen y qué melodía!

Tiene una letra increíble, y una melodía conmovedora. Me gustan las versiones de Jeff Buckley y de John Cole. La primera vez que la escuché, fue viendo Shrek, porque es parte de su banda sonora, y me pareció espectacular. Pero hay dos razones que justifican la cita en el libro: la primera es que hace alusión a la historia del Rey David, y Betsabé, que tiene resonancias muy personales para mí. Leí la historia del Rey David a los 14 años, en una versión muy poética. Es un libro al que siempre vuelvo, porque me emociona. La segunda razón, es que esa historia, la de David y Betsabé, representa muy bien el pasaje del padre a la mujer por el que todo hombre tiene que atravesar, así como la función de lo femenino en el mundo. Cuando ese pasaje y/o esa función no se llevan a cabo, lo que sucede es la guerra.

Me imagino que el momento de ver el libro impreso por primera vez, fue emocionante, sobre todo siendo tu primer libro.

Si, fue emocionante. También renegué porque rapidamente me di con las cosas que me hubieran gustado de otra manera. El trabajo a la distancia con la editorial y mi falta de experiencia dejó en el resultado algunas cosas que no me gustaron. Y, bueno, ya no hay nada que se pueda hacer, solo mejorar los próximos libros, si es que los hay.

¿Qué cosas, por ejemplo?

En primer lugar, el papel, hubiera preferido una tonalidad distinta. Y otras cosas del estilo, la tinta, el tamaño de la letra, algunas hojas están medio torcidas, y algún error en la bibliografía; cosas así. Me olvidé de Coldplay en la citas discográficas, lo que es muy raro. Después con respecto al texto, me sorprende que a pesar de que ya pasaron casi dos años, no le cambiaría sustancialmente demasiadas cosas, quizás un par de palabras, porque deslizan hacia lugares equivocados, o más que equivocados, complicados.

¿Es un objetivo o un sueño cumplido?

No sé porque, hay ciertos lugares comunes, como “los sueños cumplidos” “las metas alcanzadas” que me generan cierto malestar. Pienso muy a largo plazo, pero actúo con la muerte hablandome al oído. La idea de cumplir sueños, me empalaga. O no la idea en sí, sino el decir cosas como “quiero cumplir mis sueños”. Bueno, no sé, yo quiero vivir. Entonces todo lo que hago, es hacer lo que tengo que hacer hoy, y si hoy toca publicar un libro, lo publico, y si hoy toca venderlo, lo vendo, pero no estoy pensando por adelantado en los sueños que quiero cumplir. Quiero entender cosas, siempre quiero entender cosas, y el ser humano es insondable; siempre hay cosas por aprender. El deseo de saber, es lo mejor que hay, porque es gratuito y no se acaba nunca. El resultado de querer entender cosas, es que escribí un libro en el que me refiero a todas esas cosas que quiero entender.

¿Vas a seguir publicando? ¿Tiene algún otro proyecto en mente?

Pensé que iba a hacer una reseña como esta, con cada seminario. Pero me pareció que era excesivo y cambié de idea. Ahora quiero terminar de leer todos los seminarios, y quizás escriba una reseña al final de todo. Pero no sé, hago camino al andar. Por fuera de la teoría lacaniana, estoy haciendo una compilación de otros textos breves que fui publicando en mi sitio durante estos años. Estoy trabajando en eso, con mucha dificultad porque me aburre sobremanera leerme a mi misma, y me genera ansiedad. Por ahora sé que va a tener 17 textos breves y que se va a llamar 371.

¿Porqué ese número?

Porque sí.

¿El no error del prólogo lo podemos interpretar como un acto de humildad o de rebeldía?

Lo podés interpretar como más te guste. Lo más probable es que no tenga nada que ver conmigo. Pero de eso se trata, de que el libro se teja con tu propia vida. Dice Juan José Millas en una de sus novelas, que un buen libro es aquel que puede tejerse con la biografía onírica del sujeto, es decir que un buen libro o un libro que ha sido bueno para alguien logra entretejerse con su propia vida, se vuelve una conversación, se cuela dentro de uno, le dice cosas a uno, sobre uno.

Las poesías del final, son una lograda ocasión para la belleza ¿Cómo surgió la idea de incorporarlas al final del libro?

Estaba en la etapa final del libro, trabajando en el cierre, y un día mi hijo Hilario me manda un mensaje por el teléfono, desde su cuarto, yo estaba en el living, es decir, estabamos a 10 metros máximo, pero el me manda la pregunta por ahí. Estaba haciendo un deber de lengua para el colegio, y me preguntó, mamá ¿qué es un diálogo? Inmediatamente su pregunta, inspiró la poesía que le escribí a él. Como les dediqué el libro, pensé que estaría bueno escribir una para cada uno, e incluirlas, para hacer la dedicación efectiva. Asique usé el listado de palabritas lindas que tengo de ellos, que fui juntando a lo largo de los años, para escribir las otras dos, y así quedaron. Cuando digo “una ocasión para la belleza”, no estoy hablando de las poesías, sino de mis hijos, que son la belleza de mi vida, indudablemente.

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ELECTROSHOCK
noviembre 10, 2023|Capiton(é)

ELECTROSHOCK

Tiempo de lectura: 9 minutos

El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.

Genius is the ability to know when to take a metaphor literally and when to take the literal metaphorically.

Ryan Ruby, The 0 and the 1.

La fortaleza o debilidad de una sociedad, depende más de la calidad de su espiritualidad que de sus niveles de industrialización.

Konstantin Kisin cita a Alexandr Solzhenitsyn, ARC Conference (0)

People seem not to see that their opinion of the world is also a confession of character.

R.W. Emerson

El caso es que tendría dos mil bebés. Uno por año y en cada una de mis vidas. Tendría dos mil bebés, porque me dan mucha felicidad, una felicidad que no me dio ni me dará nunca, ninguna otra cosa. Un bebé recién nacido, es la contemplación del misterio de la vida en sí y para sí.

No es solo la perfección intrínseca del recién nacido, sino el hecho mismo de que no hemos errado en ellos aún: apenas nacido un niño, todavía no nos equivocamos como padres. Añoro ese instante, que en general debe durar veinte minutos. Quizás un día, o dos.

Esta perfección, es ilusoria de todas formas, porque de ser por nuestras acciones, seguramente afectamos a nuestros hijos aún no nacidos de algún modo durante el embarazo, o antes de concebir al niño, viviendo más o menos mal, tomando decisiones desafortunadas, equivocadas o prematuras. O en el momento mismo de la concepción, deshonrando al amor, mediante conjunciones carentes de todo valor. Quien sabe. Somos siempre muy imperfectos.

No solo los bebés recién nacidos ya han de ser imperfectos. Los hombres con los que uno puede eventualmente hacer un bebé, son – sobre todo – muy imperfectos. Aún los hombres bien perfumados, son imperfectos; son imperfectos todos los obsesivos por mucho que les pese, con sus rituales y sus precauciones. Son imperfectos los que son muy sinceros y sufren o no sufren complejos de inferioridad.

Especialmente imperfectos son los que necesitan constantemente mostrarse perfectos, y repiten las mismas pavadas en todas sus entrevistas. También son imperfectos, los que insisten en dejar al descubierto sus deseos, sin ninguna otra finalidad que la de exhibirlos. Los de esta última clase tienden además a establecer pactos ridículos con otra clase de hombres imperfectos, sin ningún tipo de justificación. Imperfectos son todos los hombres, además de incorregibles, que obran desde tiempos inmemoriales, según los cánones de su propia conveniencia, siendo esta, la mayor y más grave de sus imperfecciones: por devoción a las formas, se quedan sin nada.

Hasta Harvey Specter que es lo más perfecto del mundo, es imperfecto; además de ficticio, improbable y fácticamente contrario a las teorías más serias.

Muy particularmente imperfectos, son aquellos que por sus actos obtienen el apelativo de masoquistas, y que solo a través del dolor, pueden sentirse vivos. Son imperfectos los hombres de trajes muy grises o muy azules, con camisas celestes y corbatas exactas.  Son imperfectos los que tienen lindísima voz, pero solo para cantar. Imperfectos son, los que sabiendo usar las palabras, no saben decir la verdad, y especialmente imperfectos son también aquellos que queriendo, o sin querer, se hacen amar.

Cuando así sucede, termina una cediendo a sus encantos, e ingresa irremediable y progresivamente, al corazón y núcleo mismo de sus imperfecciones.

En mis imperfecciones o las imperfecciones propias de mi género, no me detengo, y no porque no las haya, sino porque me aburre y es del todo innecesario.

Además de disfrutar inmensamente la sola presencia de un bebé, y todas sus cositas adorables, no podría guardar el niño adentro, una vez que di el primer grito, por ejemplo; decirle “vuelva al vientre m´ijito, hay que empezar de nuevo”.

Por eso quisiera tener dos mil bebés, porque no podría empezar de cero realmente, excepto que los tenga. Dos mil bebés, cada uno con su nombre y sus palabritas lindas.

No es que descartaría al niño anterior, como hizo dios con la especie pre-diluvio, por supuesto que no. Me ocuparía como siempre de mis hijos ya condicionados por mis imperfecciones maternas, y por las imperfecciones de su padre, y las del lenguaje que lo contiene, y las de la cultura que lo condiciona, y las de la nación que lo determina, y las del linaje que lo antecede, y las del otro linaje, y las propias de su especie, las imperfecciones del destino mal trazado y vaya a saber que otra contingencia muy imperfecta que viene a afectar la vida de cualquier ser humano. Seguirían siendo tan hijos míos como antes, pero una y otra vez, tendría un bebé nuevo para perfeccionar mis cualidades maternas. Así, el último bebé, ya sería no el hijo perfecto, sino el hijo de una madre perfecta, con todos los efectos devastadores sobre dicho bebé, porque como bien sabemos, ser la madre perfecta acarrea sus propias y terribles consecuencias.

Lo que digo – para no delirar excesivamente – es que me hubiera gustado ensayar la maternidad, así como la vida, claro.

Pensaba en esto mientras veía el debate presidencial, porque después de escuchar a los flamantes candidatos, concluí que la complejidad de la política, solo es comparable a ámbitos tales como la maternidad y el psicoanálisis. Imposibles desde el principio. Me dieron ganas de ir y desenchufar todo, y que ahora mismo esté partiendo una flota, con un montón de realistas derrotados. En el barco de vuelta van comentando: “¡Pero joder! ¡Qué aguerridos estos caudillos, con que determinación nos han sacado a los empujones! – Pues que cada palo aguante su vela, habrán proclamado. Se va el barco, todos los realistas fuera, y empezamos de nuevo.   

También podríamos situar el momento cero, en el desembarco de Colón, por ejemplo: se acercan las carabelas a las costas de Guanahani, y los lugareños, ahí nomás sacan arco y flecha y los matan a todos. Nada de Cristóbal Colón, ni de San Salvador, ni de Coronas de España. Ni un español sobrevive, nadie pisa el continente, nadie intenta conquistar a nadie, ni evangelizar a nadie. Cumplida su misión, los isleños agradecen su victoria al Sol, y se comen en calma y sosiego un riquísimo mango. Y a otra cosa mariposa.

Sin embargo, el punto cero – por lo menos en estas latitudes – habría de ser, con mayor justicia, preincaico. El mar, los barcos y los colores, crean solo ilusiones. Podría entonces, saber yo – por ejemplo – si mi fracción local es omaguaca, diaguita o huarpe, o si, por el contrario, mi fracción americana arrastra a los Chimús, que vivían más al norte.

Lo más preciso, en todo caso, si se trata de volver a empezar, sería que volvamos todos (la humanidad completa, digo) a las orillas y alrededores del Río Zambeze, la patria de nuestra Eva mitocondrial. Hambrientos y sin más posesión que nuestra propia osamenta. Eso sí sería empezar de nuevo.

En lo personal, podría contar con la ventaja de que un hombre muy imperfecto que se niega y no se niega a quererme, es experto en Supervivencia al desnudo (1): se vio todos los capítulos y se sabe todos los trucos. Me exige como contraprestación – para quererme del todo y sin reservas – que yo lo quiera de antemano, capricho que de ninguna manera podría yo satisfacer. En cambio, si partiéramos juntos al Sur del África, y a la vera del Río Zambeze, me rescatara de las fauces de un rinoceronte, o compartiera conmigo su sapiencia en lo que a supervivencia se refiere, entonces, sí, podría yo ir queriéndolo de a poco, y olvidaría lentamente todas sus evidentes imperfecciones. Pero los hombres imperfectos de la posmodernidad – acabados por los feminismos – suelen mantenerse impávidos ante el dolor, y se niegan a compartir hasta la clave de Netflix.

Estas posibilidades excesivas, me recuerdan al método de un psiquiatra con el que hube de trabajar. Cuando, en ocasiones, el tratamiento de algún paciente no tenía buenos resultados, acudía al electroshock. Primero: una droga de acá, otra de más allá, más miligramos, menos miligramos, de día y de noche, solo de noche, solo de día, haciendo la vertical, con los ojos cerrados, distintas combinaciones, proporciones directas, proporciones inversas, etcétera; cuando ya nada daba resultados, aplicaba este tratamiento invasivo y ciertamente polémico. El electroshock, produce la desconexión sináptica, y una reconexión posterior, con mejores o peores resultados en cada caso.

Ya ven, las dendritas pueden enredarse.

Podemos mencionar otras formas de empezar de cero, tales como: entrar en coma, perder por conmoción las manifestaciones de la memoria o extraer los lóbulos cerebrales pertinentes.

En fin.

¿A cuento de que viene esta verborragia? Pues a cuento de nada. La pura perplejidad nomás, ante el delirio de estar vivos, y ante la dificultad de ciertos escenarios.

Sigo, porque nada me impide hacerlo.

El problema más serio de la disfunción multiorgánica, lo constituye el hecho de que el tratamiento para la recuperación de un órgano en particular, es factible de desencadenar la severa descompensación de otros órganos vitales.

Aunque se tratare del médico más avezado, no podría hacer su trabajo con tranquilidad si la administración no provee de los elementos, el instrumentista no desinfecta el bisturí, el anestesista llega tarde, las enfermeras (y enfermeros) cuchichean en la esquina del quirófano, y de las puertas hacia afuera, una multitud se queja de alguna cosa, con pancartas y gases lacrimógenos. Aun así, el responsable tendrá que ingeniárselas.

Ahora, si el cuerpo mismo se opone, si ante cada pinchazo, el enfermo escupe al médico en la cara, si se resiste a todas las intervenciones, si patalea, y sistemáticamente se niega a quedarse calmo y en silencio, si pide a los gritos al otro médico, al que ya no obtuvo el puesto, el trabajo se vuelve imposible, y la muerte del paciente, se torna inminente y segura. Quizás se trate de una muerte complicada, quizás el paciente, sea un país necesario.

Que el paciente tenga temor de que el médico le robe los órganos, debería ser en sí mismo, una verdadera locura. El paciente no puede temer que sus órganos terminen pues, fuera de sí mismo, custodiados nada menos que por monjas orantes y penitentes del Monasterio Nuestra Señora del Rosario de Fátima. No se si me explico. Hay ideas que no pueden estar en el imaginario colectivo, por lo tanto, son cosas que no pueden de ninguna manera suceder.

En el hipotético caso, de que un médico se robe un pulmón, un riñón o un fragmento de intestino, no puede recibir solo 6 años de prisión, porque su mayor delito no estaría constituído por el enriquecimiento ilícito, su mayor delito se asienta en la deslegitimación de la función pública, con todo lo que eso implica. Yo digo que hagamos un feriado con fecha 12 de junio, y le pongamos Día de la Lucha Ciudadana contra la Corrupción, porque – es cierto – hay cosas que no se pueden olvidar. ¿Si en un país hay niños con hambre, no son equivalentes, el robar y el matar?

Hace unos años fui a dar unas capacitaciones a la Prisión Federal. Le llevé de regalo un libro a un amigo de mi abuela que estaba preso; estaba preso por Delitos de Lesa Humanidad. El me retribuyó el gesto, y en el taller de la penitenciaría me hizo un llavero con mis iniciales. Estuvo preso, hasta que se murió y estuvo preso porque en el cumplimiento de sus funciones deslegitimó la función pública.

Y sí. Deslegitimar la función pública, es un pecado mortal.

No se me acuse de comparar delitos, lo haga o no, ese no es el punto. Solamente digo, que la pertenencia social no puede seguir organizando el futuro de todos y que la deslegitimación de la función pública – en cualquiera de sus formas – debería ser tan infrecuente como una de esas enfermedades raras, en las que hay un caso, en millones de habitantes.

El “Índice de Democracia” es una clasificación hecha por la Unidad de Inteligencia de The Economist, que evalúa a 167 países. Este estudio fue publicado por primera vez en el año 2006. Los resultados se basan en sesenta indicadores que se agrupan en cinco diferentes categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política. En función de estos indicadores, los países obtienen una clasificación: democracia plena, democracia deficiente, régimen híbrido y régimen autoritario. (2)

La democracia por excelencia, es decir, la mejor aplicación de la democracia en el plano de la realidad, según las mediciones de este índice es la de Noruega. En una nota publicada en 2017 por Infobae, Einar Øverbye, profesor de trabajo social en el Colegio Universitario en Ciencias Aplicadas de Oslo y Akershus, expresa que la mayor fortaleza de su país, es su cultura política. Al respecto dice: “Los políticos son percibidos como bienintencionados, sanos y honestos, sin importar su color partidario”. (3)

Aprender de los que han tenido buenos resultados, no nos vuelve menos soberanos. Soberanía no es equivalente a soberbia. No se trata de comparar, tampoco. Noruega tiene 5 millones de habitantes, nosotros 46 millones. Tampoco se trata de desestimarnos por completo: según este índice, nuestro sistema de gobierno, es peor que aquel de 49 países, pero mejor que el sistema de 117.

Las teorías especulares que bien conocemos los psicoanalistas, explican y muy claramente porqué es importante revertir el círculo perceptivo y calificativo de quienes ocupan los puestos públicos. La función pública, es una función demandante y exigente, requiere de voluntad de servicio y predisposición para la resolución cotidiana de problemas complejos, capacidad para la toma de decisiones, ecuanimidad, y honestidad. Si alguien es ecuánime, mentalmente muy hábil, y tiene la capacidad de solucionar problemas complejos, puede tranquilamente dedicarse al poker profesional, acumular una fortuna y no cargar con los problemas de nadie. Si la motivación personal impulsa a un sujeto a ocuparse de la cosa pública, lo esperable sería que tenga el respaldo de la mayoría, y que no exista un ápice de duda sobre su honestidad, así como tampoco sobre su falibilidad.

Los rumores, prejuicios y estereotipos – no obstante – son simplificaciones de la realidad que ayudan al infante a acceder a un conocimiento del mundo. Categorizar la realidad es una necesidad económica del psiquismo. Crecidos los infantes, se esperan elaboraciones más certeras, y sobre todo, silencio, porque el hablar sin conocimiento de causa, genera vicios, produce interacciones reactivas y perjudica severamente el sano diálogo social.

En palabras de Camus, – hombre casi perfecto, si no entramos en detalles, poseedor, además, de un sexappeal irrevocable: “El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos […] El vicio más desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo.

Cuando uno se equivoca muy temprano en la vida y por alguna u otra razón queda expuesto al escarnio público, se enfrenta a tres verdades elementales: 1) los rumores organizan la vida de las sociedades, 2) sean verdaderos o falsos, los rumores, no producen el efecto de la verdad 3) los rumores tienen consecuencias en la vida de los implicados y en su entorno inmediato.

No es esta una defensa a los candidatos de turno. En realidad, no sé muy bien que es lo que es. Podría tratarse de una esperanza, o de una desesperanza, aún no lo se. Un llamado a la reflexión, o un intento de sublimación, tal vez.

No tengo respuestas, solo al gato metido en una caja.

Valga una tristeza y sirva para un final: no es con los errores que se terminan los cuentos, aunque es como en los cuentos que se vive de verdad.

(0)https://youtu.be/_1MICwdQtfUsi=cmvUio0F4LUrd0D1

(1) Supervivencia al desnudo, Discovery Channel, junio 2013. Jay Renfroe, Denise Contis.

(2)https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%8Dndice_de_democracia

(3)https://www.infobae.com/america/mundo/2017/03/26/como-hizo-noruega-para-convertirse-en-el-mejor-entre-los-mejores/

 

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