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1850
febrero 10, 2019|Capiton(é)

1850

Tiempo de lectura: 2 minutos

Salta, 21 de febrero de 1849

De Gregoria, la madre, a Sergio, el hijo.

Cuanto te he recordado en este Carnaval viendo a Ramón Zuviría correteando a caballo, y en los bailes donde habían cientos de niñas y tan lindas mozas que si las vieras no te volverías a acordar de Chuquisaca. Desde que llegué hace poco más de un mes, sólo he asistido a tres bailes, aunque ha habido muchos más, y todavía no acabo de conocer a todas las niñas después de sesenta visitas que he pagado, sin contar las que aún me falta pagar. Anoche asistí al último baile de Carnaval, (hubo bailes en los tres días) y habían cincuenta niñas, tan bien puestas y tan lindas, que parecía la sala de un jardín. Me entristecía el pensar que todavía estarías trabajando a esa hora. Pero como a de ser! Luego estarás formado y tendrás plata si sois guardadoso y entonces gozarás. Quiera el Cielo, darme vida para que yo tenga el gusto de verte.

He dirigido la carta que me dirigiste a Chuquisaca. Me dice que el comercio está espantoso de malo, que no se vende un medio en la tienda porque los ánimos no están para comprar nada. Te aseguro que me mortifica la idea de tener que volverme a Chuquisaca. Estoy contentísima en Salta, y descansando de las tareas que tenía allí, por lo que me acomoda más esta vida. Hemos estado 20 días en los Cerrillos y he vuelto encantada con la chacra de mi mamita, situada en un punto tan lindo y tan pintoresco. Dista 4 leguas de Salta.

Con Don Ruperto Fernandez te mando una bolsa de nueces de la cosecha de los Cerrillos. También te mando pasas de higos exquisitos, como no he visto otros.

Tu tía María Manuela y Nicolasa, te mandan mil cariños y desesperan por verte, lo mismo que tu tío Pinto.

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