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Juntar algarrobas
febrero 10, 2019|Capiton(é)Random

Juntar algarrobas

Juntar algarrobas
Tiempo de lectura: 3 minutos

Todos lloramos.

Yo también lloro. A veces lloro solo con lágrimas, y otras veces, lloro con mucha desesperación y dramatismo.

Por eso, cuando me agarra algún berrinche o me enojo mucho por algo, o si estoy muy triste y siento que ya nada tiene solución, decido ir a juntar algarrobas. Siempre voy sollozando, con lo que queda del último llanto, o si el llanto no se fue, me voy así… llorando fuerte.

Las lágrimas a veces están tan llenas de agua que no me dejan ver el camino, pero yo camino igual y ya se me va pasando.

Después viene la parte de los suspiros. Suspiro bien hondo. Es difícil explicar un suspiro, pero es como si llenar los pulmones de aire te ayudara a frenar las lágrimas. O algo así.

Las algarrobas tienen forma de chaucha o de varita de arveja, nada más que sin las pelotitas. En lugar de pelotitas, adentro tiene unas semillitas de color marrón, y por fuera son de color amarillo. Todo lo que es amarillo es un poco lindo; o requete lindo.

Mi hermano Rayco, odia las arvejas y eso que son pelotitas, a todo el mundo le gustan las pelotitas. Cada vez que la Anita, se las pone al arroz, el las busca como si fuera explorador, y las deja al costado. No las tinquea porque mi papá ya lo retó.

A los caballos, en cambio, les encantan las algarrobas. Creo que son como el postre, porque de comida tienen que comer lo verde… lo verde, nunca es tan rico.

La recolección de algarrobas dura un buen rato. Depende de cuanto lo necesite. Cuando mi mamá me retó con razón dura un rato más corto, pero si me retó sin razón dura un rato más largo, porque ahí me siento muy desdichada y pienso que si mi mamá no me entiende, nadie me va a entender nunca. Pero los grandes son así, a veces no entienden; ni siquiera las mamás ni los papás.

Por ejemplo, cuando me quiero poner mi pijama manga larga que tiene dibujos de caracol en todos lados pero es verano. A mi me gustan los caracoles y me gusta ese pijama porque es todo suavecito, pero ella dice que me va a hacer calor. Yo creo que no me entiende y que no tiene nada de razón, entonces me pongo muy triste o enojada. No se bien cual es la diferencia, pero es una de estas dos cosas lo que me pasa.

Pero bueno… la cosa es que salgo a recoger algarrobas y ya me voy sintiendo un poco mejor. Veo una la levanto, la meto en una bolsita, después veo otra, la levanto y la meto de nuevo en la bolsita, y así. Lo bueno es que mientras las junto, ya me olvido de todo, solamente voy mirando donde está la siguiente. Cuando lleno la bolsa ya no se porqué estaba llorando.

Yo creo que los grandes también tienen que juntar algarrobas, cuando están tristes o enojados, cuando están preocupados porque se les acabó la plata, o cuando ya no tienen paciencia. Cuando tienen problemas de grandes, yo digo que pueden juntar algarrobas.

Una vez que me fui de mi casa, no tenía algarrobas cerca pero conseguí pelotitas de molle y descubrí que las pelotitas de molle también sirven. Lo único que no sé, es si a los caballos les gustan de esas.

Las pelotitas de molle son coloradas y un poco rosadas también; ¿serán moradas? No sé bien, pero lo que tienen de lindo es que mientras las voy juntando también les voy sacando la cascarita, es una cascarita que se quiebra cuando la toco, y se desarma, y cuando llego a mi casa, las uso para hacer un collage.

Cuando ví que las pelotitas de molle también servían, entendí que lo que hace bien, es recolectar cositas… cositas que están ahí, en el camino: piedras para jugar a hacer sapito o las piedritas más redondas, semillitas, frutos que parecen sonajeros, y otras cositas así.

Algunas veces que lloré, cavé pozos en la tierra con una pala chiquita. Si alguien no puede caminar, puede quedarse donde está y buscar bichitos bolita, o lombrices. Las lombrices son divertidas, y uno se siente valiente porque juega a que son viboritas. Es necesario tener un pañuelito para frenar el llanto, porque sino el pozo se te llena de lágrimas. No es tan malo… si  eso pasa, se puede hacer barquitos de papel y bueno, ya estás jugando a otra cosa.

Pero ya no se de que estoy hablando. Mejor termino esta historia.

Quizás mañana, escriba otra.

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Acerca de Capiton(é)
- Dame tu libertad... o dame tu vida.

- Exigió el presunto Amo.

- Ja. - Respondió el presunto esclavo.

Volver, ya no fue posible.

About
Soledad Lecuona de Prat, nació en Salta, Argentina (1982). Cursó sus estudios universitarios en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Católica de Salta obteniendo los títulos de Profesora y Licenciada en psicología.

Luego de trabajar durante algunos años en diversos organismos públicos, tanto en el área de capacitación como de atención a personas en estado de vulnerabilidad social, psicológica y afectiva, se volcó -hace ya más de 10 años- a la atención clínica de pacientes en su consultorio privado.

Actualmente trabaja en una investigación sistemática del Seminario Nro. I de Jacques Lacan con el objetivo de publicar futuras obras sobre su contenido.

Pasa sus horas escribiendo ensayos, poesías y cuentos que abordan cuestiones cotidianas, sin dejar de lado su percepción profundamente analítica.

Con el fin de exponer sus pensamientos creo el blog "Tiene nudos" (2014) que se consolidaría posteriormente, bajo el nombre de "Capitoné (2017).

Actualmente vive en la provincia de Salta, junto a sus tres hijos.

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