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Fe
junio 23, 2019|Capiton(é)

Fe

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Ese día me vi mirarme,
distinto a los otros días,
estábamos frente a frente,
y mirarme yo me veía.

En el centro de la Tierra,
se encontraron mis pupilas,
venían de los polos,
donde estaban escondidas.

A un cuerpo de distancia
estábamos detenidas:
unas pupilas miraban,
a las otras que veían.

Vigilantes y en silencio,
el mundo sin pestañear,
han callado los sonidos,
y no hay olas en el mar.

Súbita transparencia,
traslúcida corporeidad,
¿es en la existencia,
dónde habita la verdad?

Sabiendo lo que es sabido,
no hay quién se quiera mover,
está quieta la que me mira,
y más quieta la que me ve.

Un tiempo cero infinito,
o volver a empezar,
recorrer de nuevo el camino,
para volver a intentar.

Como una muerte la simetría,
conserva todo en su lugar,
¿dónde el acto que lo revierte,
volviendo uno, lo que es par?

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