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1850
septiembre 12, 2019|Capiton(é)

1850

Tiempo de lectura: 2 minutos

De Gregoria, la madre, a Adolfo, el hijo.

De Salta a Cobija, 26 de septiembre de 1853

Mi Adolfo amado:

Qué gusto tan grande he tenido ahora al recibir cartas de ustedes después de tanto tiempo, y al ver que las mías no se habían perdido.

Ah, hijo, si te hubieras hallado en la gran función del Milagro, que ha sido el 15 de este mes. Habrías visto 7 cuadras de señoras vestidas de negro, con sus hachones de cera muy adornados, alumbrando en la procesión y dos cuadras ocupadas por los hombres, todos vestidos de etiqueta, llevando también hachones, en el mayor orden, 80 clérigos de sobrepelliz, y el cuerpo de canónigos. El Gobierno con el Colegio, y los Cívicos, ocupaban una cuadra. Todos dicen que desde Lima a Buenos Aires no hay una función igual a la que se hace en Salta en estos 8 días, y lo solemne y concurrida de la procesión. Y quieres que yo me conforme con que te hayas ausentado sin necesidad alguna, privándome de tenerte aquí estos cuatro meses.

En este momento, llegan partes de la Frontera anunciando que ataca otra vez Saravia, protegido por los tucumanos. Están echando bando para que a la señal de un cañonazo vayan a reunirse en la plaza todos los hombres de 16 a 50 años. Ya no hay paciencia para soportar esto, pero el Gobierno está dispuesto a marchar con 2 mil hombres sobre Tucumán para arreglar las cosas de un modo firme y definitivo. Ya no reirá más Nor Gutierrez, y quedaremos en paz.

Las Todd me encargan que te diga mil cosas. Doña Emilia dice que te recuerdan mucho en su casa. La Restituta me habla todo el día de los dos: los quiere con locura, y me mueve para que hagamos un paseo a Cobija. Nos hacemos castillos en el aire, muy graciosos. Deidamia se desespera y ya le parece que se ve en Cobija. Restituta da de gritos, pareciéndole que ya los ve a los dos ustedes y que llega su marido de Lima y se sorprende al encontrarla allí. Jacoba loca por ir a conocer el mar y los buques. Nos figuramos que este viaje lo hacemos sin que sepan ustedes y que llegamos sin sentidas para sorprenderlos. Que dirían si nos vieran llegar allí a las cuatro. Cornejo le ha escrito a Restituta desde el Cerro de Pasco que no vendrá hasta enero.

A la flojísima de tu hermana la insto siempre para que les escriba pero dice que ustedes no lo hacen con ella y es por estar acordándose del que tú sabes, que se fue a San Juan.

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