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Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 3 minutos

“¿Qué va a estar hondo, qué va estar hondo?! Y ese perro… ¿cómo hace pie? —¿Cuál perro? Ese— ese no es un perro, es un. . . es una. . . una. . . ¿cómo es que se llama…?”

¿Quién, yo?, Dalmiro Sáenz

«Cuando haya un elefante en la habitación, preséntelo». 

Randy Pausch.

Función creadora de la palabra/ De locutionis significatione/ La verdad surge de la equivocación/ El concepto del análisis.

Si quiero inventar una palabra la invento, pienso. Mezclo unas cuantas sílabas de manera azarosa, y con ellas designo mi desayuno. Ensayo distintas palabras para la acción de desayunar: ¿cracombar o beober? Cracombar. No tengo necesidad de que otros llamen a su desayuno de la misma manera. Los demás pueden desayunar, mientras yo cracombo. Me he decidido entonces por esta palabra y como es mi costumbre, voy a cracombar a un café.

Le pido al mozo un cracombo, pero no me entiende, insisto, sigue sin entender, llama al suprevisor, tampoco me entiende, la señora está loca, dice despacio, llamá a la policía, le susurra al mozo, no hay delito dice el oficial, pero es inaceptable, sentencia el supervisor, debe retirarse dice el dueño del café, piedad!, (solícito el mozo) porqué, le pregunto, su palabra me molesta, responde, usted es un opa, le digo, que es eso, me pregunta, que usted es un zopenco le explico, lo miro con zozobra y me retiro. Después de todo no quería alimentarme sino con mi propia palabra.

No me explico. Que quede asentado, nada más, que el primer vínculo, es entre la palabra y la ley. Más vale no hacer grandes descubrimientos, ni llegar primero a ningún lugar, puede que termine uno en la silla eléctrica, la hoguera, o el exilio. A quedarse piola que Siberia es un jardín helado.

“Una palabra solo es palabra en la exacta medida en que hay alguien que crea en ella”, nos dirá Lacan en esta clase.

El lenguaje manifiestamente arbitrario, designa al elefante, elefante, a la cebra, cebra, a los lagartos, lagartos, y a los chivos, chivos. No podemos dejar de preguntarnos, porque no llamamos chivos a los lagartos, y a los lagartos, chivos. Para entender el proceso de nominación, será necesario prestar atención al surgimiento de términos nuevos y al deceso de ciertos usos. En lo personal, cuido aquellas expresiones que amo. Alhajita, por ejemplo, era un bebé adorable en 1848.

La palabra, desmiente el falo, y también lo confirma, mata a la cosa, a la vez que hace surgir de ella un sinfín de posibilidades, viaja por todos los rincones de nuestra humanidad y se asienta en el sueño, el cuerpo y el destino.

La palabra, es nuestro elemento. Verticalmente, ofrece una historia, historia subjetiva, individual. Horizontalmente, la historia es otra, la que antecede al sujeto, la que lo escribe. Esta doble disección de la palabra, abre a su paso, múltiples cadenas de significación. La palabra, en tanto símbolo, remite a otros símbolos. Habrá que ser extranjero en la Tierra.

Al paso me surge este interrogante: si midiera la distancia en millas, ¿correría más de 5 kilómetros? Acaso los sistemas métricos determinan nuestra resistencia.

Por otro lado, la vecindad fonológica de las palabras, posibilita otro tipo de desplazamientos, habilitando al equívoco y al lapsus: sopa, sapo, paso, posa, pasa, pesa, pisa, pica, pipa, pipo, pico, poco, paco, peco, pero, pera. Y así, al infinito.

La traducción en inglés de la palabra lapsus, explica mejor el accidente: un slip of the tongue, es un resbalón de la lengua, una confesión que no se desmiente con la corrección, con un “lo que en realidad quise decir“. Al respecto Freud se interroga: “¿vale más aquello que está en el sótano, o aquello que está en el granero?” Me pregunto yo: ¿En dónde ubicar la escucha? ¿En dónde hacerlo cada vez?

Con respecto al error, al lapsus, o al equivoco, nos dice Lacan: “hasta que la verdad no esté totalmente desvelada, propagarse en forma de error es su naturaleza”. En breves y sugerentes palabras, concluye: “el error es la encarnación habitual de la verdad”.

Tan transparente que no se te ve, me dijo mi analista en una de sus primeras intervenciones. Fue su intervención, mi descubrimiento.

Nos dice Lacan: “la emergencia metafórica de la palabra implica todo lo que luego puede unírsele y que yo no creía haber dicho. Por el solo hecho de haber formulado esta relación, soy yo, mi ser, mi confesión, mi invocación, quien entra en el dominio del símbolo

Los sedimentos de la palabra, actúan sobre su superficie. Y viceversa. Nos dice Lacan: “si efectivamente el concepto es el tiempo de la cosa – como lo define Hegel – debemos analizar la palabra por capas sucesivas, debemos buscar sus sentidos múltiples entre líneas.”

Un analista, le dice a su paciente: “el primer paso es soltar a la madre, el segundo, dejar ir el qué dirán“. El analista del analista le pregunta a su paciente: ¿quién es la madre?. El analista del analista del analista le pregunta al suyo: ¿qué dirán?

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Leher a Lacan
enero 23, 2021|Capiton(é)Filosofía y Psicoanálisis

Leher a Lacan

Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 7 minutos

Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa, para que las personas mayores pudieran comprender. Las personas mayores, siempre necesitan explicaciones. 

El principito, Antoine de Saint Exupéry

Oh, my mind’s racing,
from chasing pirates.

Norah Jones/Chasing pirates.

Los callejones sin salidas de Balint.

Al inicio de la clase del 12 de mayo de 1954, el Dr. Pujols, alumno del seminario, pregunta: “Cuando usted dice el deseo del otro ¿se trata del deseo que está en el otro? ¿O bien del deseo que yo tengo por el otro?”

En su pregunta, el alumno anticipa ya la respuesta.

Lacan responde: “La fórmula el deseo del hombre es el deseo del otro, como toda fórmula debe ser utilizada en su justo lugar. No es válida en un sentido único. Vale en el plano del que hemos partido: el de la captación imaginaria. Pero, como señalé al final de la última sesión, no se limita a él”.

Entre captar y coaptar, hay una vocal en diferencia.

El deseo del hombre, es el deseo del otro. En esta trampa, se organiza todo lo que tiene de ridículo el mundo. ¿No es posible pensar acaso, en un deseo que se nutra a sí mismo?

Lacan nos dice: “la primera noción de la totalidad del cuerpo, como algo inefable, vivido: el primer impulso del apetito y del deseo pasa, para el sujeto humano, por la mediación de una forma que primero ve proyectada, exterior a él, y esto, en primer lugar en su propio reflejo“. A partir de esto, Lacan explica la agresividad. Continuará diciendo: “En el sujeto humano, el deseo es realizado en el otro, por el otro, en casa del otro“. En tanto es esto un fenómeno de estructura ¿debemos asumir que este hecho es ineludible para el ser humano?

Para referirse al valor del símbolo y al modo en que la ausencia del objeto determina el ingreso al mundo simbólico, Lacan se explica:

Cuando el objeto está cerca el niño lo expulsa, cuando no está allí lo llama. Mediante estos primeros juegos, el objeto pasa, casi de modo natural, al plano del lenguaje. El símbolo emerge y se vuelve más importante que el objeto“.

“Porque la palabra elefante existe en la lengua de los hombres, el elefante ha entrado en sus deliberaciones, los hombres pudieron tomar respecto a ellos, incluso antes de tocarlos, resoluciones mucho más decisivas para estos paquidermos que cualquier otra cosa ocurrida en su historia: el cruce de un río o la esterilización natural de un bosque. Sólo con la palabra elefante y el modo en que la utilizan los hombres, les ocurren a los elefantes cosas, favorables o desfavorables, fastas o nefastas, pero de todos modos catastróficas, antes incluso de que se haya alzado hacia ellos un arco o un fusil.”

Todos sus esfuerzos conducen a dejar en claro que más allá de cualquier teoría objetal y de cualquier teorización en torno a la relación intersubjetiva, ésta está determinada por su ingreso al mundo del símbolo y los efectos de la nominación. A lo largo de estas clases trabaja sobre un texto de Michel Balint, llamado “Amor primario y técnica psicoanalítica“. “

Nos dice: “He elegido como soporte a alguien que manifiesta orientaciones que convergen con algunas de las exigencias que formulamos aquí acerca de lo que debe ser la relación intersubjetiva en el análisis y al mismo tiempo, da la impresión de estar influenciado por el pensamiento dominante. Sería demasiado fácil elegir personas burdas, para mostrar lo que denominaré cierto desviacionismo actual respecto a la experiencia analítica fundamental a la que me refiero constantemente. Hay que buscarlas donde son sutiles, donde son el testimonio, no tanto de una aberración radical, sino de cierta manera de fallar el tiro.”

Aunque Lacan se detiene en la discusión que preocupaba a los analistas de su generación, lo hace para marcar, no solo, cierta desviación con respecto a lo verdaderamente relevante, sino para dar cuenta de que ciertas teorizaciones pueden ser tan lúcidas como inaplicables. Intenta, en suma, escapar de una especie de PacMan teórico inconducente.

Un callejón sin salida, es un atolladero. Lacan no desmiente su dificultad ni niega su importancia, solo pretende salir de ahí, y lo hace apelando a la palabra. Todos sus esfuerzos, en estos últimos capítulos, están dirigidos a este viraje necesario, que para empezar, permite la circulación.

Solo con el último punto, podrá comprenderse que un presente es acto, es velo, y es metáfora.

“Destaco el registro del orden simbólico porque no deberíamos nunca perder su referencia y, sin embargo, es el más olvidado y el más evitado en el análisis. ¿Ya que, en suma, de qué hablamos nosotros habitualmente? Hablamos constantemente, de modo a menudo confuso, apenas articulado de las relaciones imaginarias del sujeto con la construcción de su yo. Hablamos sin cesar de los peligros, las conmociones, las crisis que experimenta el sujeto a nivel de la construcción de su yo.

Más adelante en este capítulo, Lacan apelará al caso Dora, para dar relevo a la palabra como función de reconocimiento. “La palabra es esa dimensión a través de la cual el deseo del sujeto está integrado auténticamente en el plano simbólico. Tan solo cuando se formula, cuando se nombra ante el otro, el deseo, sea cual fuere, es reconocido en el pleno sentido de la palabra. No se trata de la satisfacción del deseo, ni de no sé que primary love, sino, exactamente, del reconocimiento del deseo“.

Comprender esto es fundamental si uno quiere enamorar a alguien por ejemplo. Muy útil. Creo que es más efectivo que acudir a una bruja o venderle el alma al diablo.

Podemos también localizar su efectividad en la publicidad y en el cine.

En la clase siguiente, Lacan explica como se relaciona el registro de lo imaginario, con el registro de lo simbólico, a partir de la noción de trauma y sus efectos represivos.

Nos dice: “la acuñación del recuerdo no fue integrada al sistema verbalizado del sujeto, esta acuñación estrictamente limitada al dominio de lo imaginario, resurge a medida que el sujeto avanza en un mundo simbólico cada vez más organizado“. “El sujeto – nos dice entonces – aprende a integrar los acontecimientos de su vida en un campo de significaciones simbólicas. Compara el desarrollo de un análisis, con el desarrollo mismo de una neurosis infantil, en tanto que en ambos el pasado se reintegra a través de un juego de símbolos.

La acuñación del recuerdo es integrada en forma de símbolos, y de esta forma resurgirá, pero adquiere en el plano imaginario el valor de trauma, dada la forma de la primera integración simbólica que realizó el sujeto“.

El uso del termino acuñación da su sentido a lo expresado. Es en el momento de la acuñación, que obtiene su valor de símbolo una moneda, o un recuerdo. Dicho valor solo podrá ser re-establecido, en tanto se deslicen sobre él, los significados.

“El trauma – prosigue Lacan – en tanto que cumple una acción represora, se desprende del sujeto y de su mundo simbólico y no estará más allí, quedará desintegrado”. Se constituirá como el núcleo de los síntomas.

Para explicar estos conceptos, Lacan se vale del caso del Hombre de los lobos. No me quedó más opción que volver a leerlo. A partir de este caso, Lacan trabaja la noción de trauma, la formación de síntomas y la censura en tanto estructurante del super yo. “La censura, escinde el mundo simbólico del sujeto, lo corta en dos: una parte accesible y una parte inaccesible”

También a partir de este caso Lacan se refiere al origen de la severidad del super yo, la razón de su tiranía, su exigencia absurda.

Dice en esta clase, que el inconsciente es una escisión del sistema simbólico, una limitación. Pienso que quizás no sea así. ¿No es el yo, acaso, lo verdaderamente escindido? No es el inconsciente la totalidad, y el yo un recorte negativizado? Si Lacan se equivocara ¿debería acaso dejar de leerlo?

Lo leo de cualquier manera, porque no por equivocarse deja de ser genial, lo leo porque aprendo de sus errores, y porque es mi intención que el conserve su lugar. No se trata de derrocar al supuesto padre, tampoco se trata de no derrocarlo, se trata de afinar el saber, de tensarlo. Se trata de aceptar la falibilidad como un hecho cierto, y de preservar su nombre y su trabajo, como guía. Si elijo a Lacan para tensar la teoría, es porque entiendo que lo vale.

Hice análisis durante 8 años, y me acuerdo decirle a mi analista, que su visión era limitada, justamente por cierta incapacidad de ir más allá del complejo de Edipo. Estaba sesgado, atrapado en un discurso que le impedía ver más allá. Precisamente en esta clase Lacan explica “todo lo singular que puede acontecerle a un ser humano, debe situarse en relación con la ley, con la cual el se vincula. Su historia está unificada por la ley, por su universo simbólico que no es el mismo para todos“. Siendo yo misma analista, y participando como él, de los mismos encuentros formativos, entendía además, que ese no era un problema exclusivamente suyo.

Lacan lo dice de esta forma: “No estamos dispensados de los problemas planteados por las relaciones entre el deseo del sujeto, y el conjunto del sistema simbólico en que el sujeto está inmerso”.

El complejo de Edipo, es la reducción más acabada, primitiva y universal del universo simbólico. Es a donde apunta el análisis, y está bien que lo haga. No obstante, para hacerlo deberá reconocer la particularidad simbólica del sujeto y la suya misma. Solo vaciado de sus propios significantes podrá el analista hacer su trabajo.

Como decía al principio, en estas clases, Lacan toma a Balint, para explicar en donde falla este autor y de qué manera, en sus desarrollos acerca de la relación de objeto y la relación intersubjetiva. Balint hace del objeto, un objeto de pura satisfacción. Sin embargo – nos dice – desconoce que se trata de un fenómeno del lenguaje. Lo importante es que ese pequeño animal humano pueda servirse de la función simbólica gracias a la cual, como les expliqué, podemos hacer entrar aquí a los elefantes, por más estrecha que sea la puerta. La intersubjetividad está dada ante todo por la utilización del símbolo y esto desde el origen. Todo parte de la posibilidad de nombrar que es al mismo tiempo destrucción de la cosa y pasaje de la cosa al plano simbólico, gracias a lo cual se instala el registro propiamente humano. A partir de aquí, y de modo cada vez más complicado se produce la encarnación de lo simbólico en lo vivido imaginario. Lo simbólico modelará todas las inflexiones que, en lo vivido del adulto, puede adquirir el compromiso imaginario, la captación originaria“.

No cambié de analista.

No cambio de peluquero. Ni de electricista. Ni de pintores. Ni de plomero.

No dejo de leer a Lacan.

No lo hago.

Porque.

no.

quiero.

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Leher a Lacan
diciembre 14, 2020|Capiton(é)

Leher a Lacan

Tiempo de lectura: 2 minutos

– ¡Magnífico! ¡Soberbio! ¡Digno de un emperador como yo!

Los trajes nuevos del emperador, H.C Andersen

I know that diamonds mean money for this art,
but that’s not the shape of my heart.

Dominic Miller, Gordon Sumner. The shape of my heart.

The first tool of all, was a sling.

The mushroom hunters, Nail Gaiman.

La bascula del deseo I

¿Cómo decir la verdad, y a la vez, preservarla? ¿Cómo decir la verdad y preservarme? Cuando digo verdad digo: un reconocimiento necesario.

La construcción del saber no es ajena a la lógica del deseo, pero los alcances de sus efectos aterrizan en la clínica, en los consultorios. ¿Hay que decir algo más? En este capítulo Lacan deja cartas de Poe en todas las esquinas. ¿Alcanza con citarlo? No lo sé. Nos dice:

En efecto, es profundizante en esta hiancia del deseo humano donde aparecen todos los matices, que se escalonan de la vergüenza al prestigio, de la bufonería al heroísmo, a través de los que el deseo humano está por entero expuesto, en el sentido más rotundo del término, al deseo del otro. No es el hecho de que quien se acepta vencido pida clemencia y grite, sino el hecho de que el amo se ha comprometido en esta lucha por razones de puro prestigio y que por ello ha arriesgado su vida. Este riesgo marca su superioridad y es en su nombre y no en el de su fuerza que es reconocido como amo por el esclavo”.

Por de pronto, vale revisar la noción de prestigio. La Real Academia Española lo define como “Realce, estimación, renombre, buen crédito”, también como “engaño, ilusión o apariencia con que los prestigiadores emboban y embaucan al pueblo”.

Podríamos pensar en esta secuencia: riesgo, apuesta, ganancia, nombre, símbolo, prestigio, vaciamiento, verdad.

No, así: riesgo, apuesta, ganancia, prestigio, nombre, simbolo, vaciamiento, verdad.

¿Es esto lo que nos mueve? ¿Es el prestigio? Lo que es a mi, me mueve la plata, quiero dinerito para comprarme un auto nuevo. Mis hijos se quejan del ruido que hace el que tengo ahora. El que hace cuando frena. Y el que hace cuando arranca. Y ese otro que hace cuando dobla. Bueno… los ruidos de mi auto, plural.

Podrían avergonzarse, pero ya no se avergüenzan. Creería que han logrado entender que amo y esclavo no conviven en el mismo cuerpo. El caso es que lo verdaderamente ridículo y aquello a lo que tememos que lo sea, rara vez coinciden.

Claro que lo digo adrede. Quiero una Volkswagen Sharan, con 5 estrellas en materia de seguridad. Los ruidos me importan un pepino.

Digo las cosas por su nombre porque como repetía mi padre, parecido no es lo mismo, y por que la lógica maniquea le hace tanto daño al mundo que más vale renunciar a ella de una vez, pero este es un comentario al margen.

En este capítulo, Lacan cuestiona la lógica fálica mientras la devela. Hagan como yo: no me imiten, dice en algún lado. Pareciera reconocer que nadie renuncia fácilmente a sus dominios. Tampoco él.

Un exceso de verdad… ¿siempre funciona como máscara?

Tiene razón cuando dice, que hay que leer las cosas al pie de la letra. Hay más sobre la superficie, de lo que podría imaginarse. Aún así, entre lo evidente se esconde como quien quiere ser descubierta, la Verdad que encubre la verdad. Si.

No soy reina, ni rey – nos dice – soy el terreno bajo tus pies.

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Leher a Lacan
marzo 12, 2020|Leher a Lacan

Leher a Lacan

Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 4 minutos

The heart wants what it wants – or else it does not care.

Emily Dickinson

Save your advice cause I won’t hear.

Selena Gomez

Los escritos técnicos de Freud

¡El Lobo! ¡El Lobo!

En mi ámbito de trabajo, nada me parece evidente, incluso en aquellos casos, en que todo apunta hacia un mismo lugar. Incluso cuando algo, me resulta claramente evidente, no puedo usar esa palabra. Quizás envidio un poco la posibilidad de algunas personas de ver algo o percibir algo como evidente. En lo que a mí respecta, lo único que me resulta evidente es.. nada. Nada me resulta evidente.

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Leher a Lacan
enero 28, 2020|Leher a Lacan

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Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Que no mamá que a las 12 o a las 13, se terminan las horas?

Mi niño, 6 años.

La tópica del imaginario

Empiezo escribiendo incómoda, por incumplir mis propias normas. Es mi superyo adaptado, mi superyo privado… o mi sinthome. En este sitio, después de un Leher a Lacan, se publica un 12 x 12, y después de un 12 x 12, se publica una carta de 1850, eventualmente puede haber otra cosa, algún otro escrito. Lo que no puede haber, o suceder, como está sucediendo en este instante, son dos publicaciones seguidas de la misma categoría. En ningún caso. El orden de las publicaciones puede alterarse, pero no deben ser consecutivas. Rompo el patrón, solo para confirmar la regla. Si quiebro la norma una vez, algo cambia. Si la quiebro muchas veces, el patrón desaparece. Momento de modificar las palabras.

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Leher a Lacan
enero 8, 2020|Leher a Lacan

Leher a Lacan

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Tiempo de lectura: 7 minutos

Así.. le preguntó a adán, Tú, como te llamás y el hombre respondió, soy adán, tu primogénito, señor. Y tú, como te llamas tú, soy eva, señor, la primera dama, respondió ella innecesariamente, dado que no había otra. El señor se dio por satisfecho, y se despidió con un paternal hasta luego y se fue a su vida. Entonces, por primera vez adán le dijo a eva, vámonos a la cama”.

Caín, José Saramago

Defensor: ¿Nombre?

Felipe: ¿Quién, yo?

Defensor: Sí, usted.

Felipe: Felipe Azul de Metileno

Defensor: ¿Nacido?

Felipe: Sí.

Dalmiro Saenz, Quien yo.

La tópica de lo imaginario

Decía Picasso, que la inspiración se encontraba trabajando. Aquí estoy, desde las 10 de la mañana esperando alguna línea. Son las 14.45. Tiempo prudente para darme por vencida. Quiero escribir sobre óptica, pero pienso en otras cosas. Será cuestión de ir trazando camino.

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Leher a Lacan
octubre 13, 2019|Leher a Lacan

Leher a Lacan

Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 5 minutos

Apéndice

I ain’t missing you at all.

John Waite

Una pesadilla me despertó. Me oí decir “no…no”.

No puedo dejar de pensar en esto, en las lecturas infinitas de lo que es un no, de que implica la negación, aún más allá de lo que puedo entender de este tema que me mantiene ocupada.

Como no puedo más que pertenecer a este mundo, vino a mi esa canción de Arjona, que dice “dime que no”. Es gracioso, pero lo que Arjona quizás no sepa, es que después de esa canción, no habrá mujer más segura de su no, que aquella que le diga sí.

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Leher a Lacan
septiembre 22, 2019|Leher a Lacan

Leher a Lacan

Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 8 minutos

Introducción y respuesta a una exposición de Jean Hyppolite sobre la verneinung de Freud.

Bartender what is wrong with me?
Why am I so out of breath?
The captain said, “Excuse me ma’am’
This species has amused itself to death.

Roger Waters

Realmente no se porque soy tan tirana con mi ser. Malvada. Despellejar a Lacan, a quien se le ocurre. 22 seminarios y 16 capítulos me faltan, que tortura. Decía Sábato, que no hay torturas buenas o torturas malas, las torturas, son torturas y ya.

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Leher a Lacan
agosto 8, 2019|Leher a Lacan

Leher a Lacan

Leher a Lacan
Tiempo de lectura: 4 minutos

“Cada pensamiento justo, era una conquista”.   

J.P Sartre

Sinceramente.. no se si tengo ganas de escribir sobre la teoría. El tema me aburre, y tanto Freud como Lacan, se detienen tanto en los conceptos y les dan tantas vueltas, que me cansan. Entiendo que no existe lo simple sino lo simplificado y que, seguramente, ninguno de los dos querría caer en elaboraciones que por simples, pudieran estar equivocadas. Entiendo.. me quejo, pero a eso, si lo entiendo.

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LEHER A LACAN
noviembre 12, 2018|Leher a Lacan

LEHER A LACAN

LEHER A LACAN

Tiempo de lectura: 4 minutos

Introducción a los comentarios sobre los escritos técnicos de Freud

En este primer capítulo sobre el Seminario, Lacan presenta como ley (no usa cualquier palabra), la participación de quienes asisten a sus clases. Una ley es un fundamento, es decir, que está en las bases constitutivas de lo que organiza una actividad, agrupación o lo que sea. Dice Lacan “Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su actividad, no veo para qué lo harían”.

No hace falta estar en desacuerdo para dialectizar. Aún más, puede que un auténtico desacuerdo, entorpezca las discusiones. Se trata más bien, de tensar la teoría; de tensarla tanto, que al final termine por entregar una nueva nota, una nota sutil.

¿Es importante conocer al hombre detrás de la teoría? ¿Es necesario? Lacan va descubriendo a Freud, y pareciera disfrutar del encuentro. Va conociendo al hombre que se esconde detrás de la teoría y las palabras. También la creación freudiana, es un sinthome. Lo digo, aunque sea una obviedad y tan temprano para este concepto.

¿Qué hacemos cuando hacemos análisis?

La relación analítica, nos dice Lacan, nunca es una relación de dos, sino de tres. La palabra tiene su propia entidad en la estructura analítica. Sin embargo, las palabras son volátiles, estocásticamente volátiles. Lo son en el análisis, y lo son también en la discusión teórica. ¿Cómo hacer para hablar de lo mismo?

Es un poco desesperante, el malentendido. Si el malentendido es inherente a la comunicación misma, aún cuando nos referimos a entes concretos, se profundiza cada vez más a medida que nos referimos a conceptos abstractos. Dice Lacan: el lenguaje es una mala herramienta. Y dice también: “Les informo que, actualmente, entre quienes son analistas y piensan (lo que ya restringe el círculo) no hay quizás ni uno que, en el fondo, esté de acuerdo con sus contemporáneos o vecinos respecto a lo que hacen, a lo que apuntan, a lo que obtienen y a lo que está en juego en el análisis”.

Como las palabras son el colmo de la referencia, podemos convencernos de que este postulado perdió vigencia. Después de tanto esfuerzo lacaniano, esperemos que así sea. Aparentemente, en los años 50, alcanzaba con llevar La interpretación de los sueños en la cartera de mimbre, para confiar en que se hablaba más o menos de lo mismo.

Acá Lacan nos señala cual es el punto que no varía en Freud, cual es la constante, cuando todo lo demás cambia. Nos dice que su punto de partida, pero también el punto que nunca abandona, es la restitución del pasado en lo singular de cada caso. “La dimensión propia del análisis, es la reintegración por parte del sujeto de su historia, hasta sus últimos limites sensibles (…)” Dice también: “Que el sujeto reviva, rememore, en el sentido intuitivo de la palabra los acontecimientos formadores de su existencia, no es en sí tan importante. Lo que cuenta es lo que reconstruye a partir de ellos”.  “La restitución de la integridad del sujeto se presenta como una restauración del pasado, pero el acento cae cada vez más sobre la faceta de reconstrucción que sobre la faceta de reviviscencia”.

Revisar este prefijo y su significado, deshuesar las palabras, puede que nos acerque.

Al respecto, la pesquisa enseña, que hay palabras que son pregunta, y otras que son respuesta. La distinción que Lacan presenta, pone de relieve dos tiempos lógicos en el análisis. Es importante que así sea, que se trate de tiempos lógicos y no cronológicos. No vaya a ser, que el paciente se nos muera demasiado pronto, no vaya a ser que de tanto cavar profundo, extraviemos al paciente en el fondo de un pozo.

El descubrimiento freudiano, nos dice Lacan, da lugar a interrogantes vinculados a la función del tiempo en la realización de lo humano, interrogantes que por complejos, suelen aún ser evitados.

Después de largo pensar, solo puedo decir: que raro que es el tiempo. Quizás la virtualidad, la tecnología y las comunicaciones, están modificando nuestra experiencia temporal. Aún cuando las leyes de la física se mantengan en lo esencial, es la vivencia de lo temporal lo que se conmueve (y conmueve).

También la construcción ficcional, tan propia de lo humano, ofrece una vivencia y noción del tiempo que difiere de aquello que la física puede medir. Me pregunto si no es el sueño la ficción por excelencia, revirtiendo cualquier idea de tiempo que el razocinio pueda tejer.

Al fin y al cabo, al recordarse, no hay persona que no se encuentre consigo misma”.  Borges que escribe que sueña, o que sueña sin saber.

Leo “no existe prueba alguna que muestre que el tiempo es objetivo” y me genera cierta perplejidad, pienso en eso, lo pienso mucho, pero – como en todo aquello que no encuentra palabras – la pregunta abre un vacío, un “gap”, entre lo que puedo entender y la enormidad del misterio que encierra aquella sentencia. Claro, una hiancia.

Lo esencial del tiempo se resiste a su captura. Lo presente, de tan efímero es una ilusión. Lo pasado, de tan esquivo es una quimera. Queda el futuro y su universo mentiroso de posibilidades.

Ella lo dijo y me lastima preguntarme si hubiera encontrado yo las mismas palabras, o alguna otra similar que sepa decir aquello que tanto me inquieta: “quiero poseer los átomos del tiempo. Y quiero capturar el presente que por su propia naturaleza me está prohibido; el presente se me escapa, la actualidad huye, la actualidad soy yo siempre en presente”.

Es la memoria, más humana aún que la palabra.

Bendigo y maldigo el magnesio, y cualquier otra sustancia que le permita ser. Porque nosotros, analistas, trabajamos con la memoria, y construimos con el deseo.

De cualquier manera, Freud no ofrece garantías. Pensar que hace unos días lo comparé con Colón y acá dice Lacan, que Freud no llegó nunca a la tierra prometida. Qué si lo hizo, pienso ¿No es el inconsciente el campo más fértil? ¿No promete, aún sin prometer?

Lo extraordinario es la gestación; y también el nacimiento. Nacimiento que es un punto de partida, aunque no sea otra cosa que un punto de llegada.

¿Qué se hace con aquello que se hereda?

Aún más ¿qué es una herencia?

Si se valoran más los bienes adquiridos que los heredados, más vale que nos apropiemos de las teorías.

Creo que a esto nos invita Lacan con sutil insistencia: “Esta lectura, está orientada, no tanto a criticar el mito psicoanalítico, sino más bien a medir la amplitud de la realidad con la que se enfrenta, y a la cual brinda una respuesta, mítica”. Dice también “… nuestra única alternativa es reunir nuestros aportes bajo la égida de una crítica, una crítica de la técnica psicoanalítica”.

Bajo esta premisa, lo que sigue en este primer seminario, es cuestionar las nociones existentes acerca del yo, y las contradicciones que presentan.

Renunciar a los lugares seguros, obliga a jugar con lo imperdonable. Renunciar a pertenecer, no exige dejar se ser parte.

 

 

 

 

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Acerca de Capiton(é)
- Dame tu libertad... o dame tu vida.

- Exigió el presunto Amo.

- Ja. - Respondió el presunto esclavo.

Volver, ya no fue posible.

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Soledad Lecuona (38) es escritora y psicoanalista.

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