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Blues
diciembre 1, 2019|Capiton(é)Esencias textuales

Blues

Blues
Tiempo de lectura: < 1 minuto

Yo toco el aire, aunque el aire me toca.

Y toco el pliegue final de mi vestido.

Y toco la luz, la sombra y el todo. Y toco tus ojos, cuando te miro.

Toco tus párpados, suave delirio.

Cierra tus ojos. Te digo.

Y toco el temblor, de tu mano al tocarme.

Toco el sentir, y parece un abismo.

La nota mística de tu guitarra, se escurre entre mis dedos, si quiero tocarla.

Toco la ausencia, al tocar tus palabras. Las palabras que dices, las palabras que callas.

Toco las letras que escriben tu nombre,

letras que desgarran la verdad que esconden.

Toco con mis labios la oscura mentira, y al tocarlos, profeso…

tu agonía.

Toco tu muerte, porque estuvo escrito,

hasta sentirla dentro, tan dentro de mí.

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12×12
diciembre 1, 2019|Capiton(é)Entrevistas

12×12

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Tiempo de lectura: 6 minutos

– SERGIO G. DIAZ –


¿En que momento de tu vida surgió tu interés por el arte, o cuando empezaste a producir?

Desde muy chico tuve contacto con el arte. Fue mí mamá quien nos acercó a mi hermano y a mí al dibujo y la pintura, como una actividad recreativa y lúdica.

En casa no faltaban los materiales. Mi mamá veía que teníamos cierto potencial y nos llevó a algunos talleres particulares. Nací y viví en Güemes, hasta que terminé el secundario, asique hasta ese momento, aprovechamos las oportunidades que habían allá.

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LEHER A LACAN
octubre 19, 2018|Leher a Lacan

LEHER A LACAN

Tiempo de lectura: 4 minutos

SEMINARIO I

Los escritos técnicos de Freud.

 

 

Apertura del seminario.

Empecé a leer; lo hice imaginando que estaba realmente ahí. Quería que se tratara del principio de los principios, para no tener esa sensación de haber llegado tarde a clases, o al cine. Pero no.

Decidí seguir. Me alivió pensar que el Génesis no describe el día 0, aunque ese día, Dios haya creado las palabras.

Para empezar, Lacan se vuelve extranjero. ¿Existe acaso, mejor manera de mirar? Extranjero por partida doble, se ubica al este y remite al budismo. Pensé entonces, que quizás el budismo, sea el reverso de cualquier religión, incluso de aquella que incita a desear, ja.

Intuyo al budismo, pero aún no lo sé. No sé tampoco, si querré saberlo, quizás para saberlo sea menester vivenciarlo, experimentarlo. La vida es corta y yo elegí otro camino.

Si alguien se pone de pie, frente a otros, en un espacio que le ha sido dado, y que ha consentido en tomar, es porque tiene algo que decir. Incluso para aquel que duda mucho o demasiado: hay en el mar de dudas, algo parecido a una certeza, que se cree necesario trasmitir o compartir. Sin embargo, quien reconoce la nimiedad e insignificancia de su propia existencia, no puede más que tomar una postura mesurada ante su deseo de enseñar, puede diferenciar lo certero de lo seguro, y en función de esta premisa, se comporta.

Lacan ha leído a Freud, y cree haber comprendido algunas cosas, ha captado cierto saber y desea trasmitirlo. Reconoce la falibilidad de su maestro, y la suya propia, y quizás sea en función de su propia modestia, incluso de cierto pudor de atrevimiento, que se sirve de la noción de dialéctica para dar inicio a este primer seminario.

Existe un punto de fijeza en la trasmisión de todo conocimiento, es el punto mismo que justifica su enseñanza, pero no por ello debe permanecer incuestionable. Si, por determinado tiempo, se presenta como incuestionable, es porque solo entonces una conversación es posible.  Lo convenido, conviene, y conviene en función de principios económicos elementales; lo convenido, conviene, mucho más por su función de utilidad que por su función de verdad.

¿Cuáles son las condiciones necesarias para una conversación dialéctica? Es posible dialectizar con un texto, en una conversación, en una clase, incluso con la historia. Confío en una condición. Vamos a discutirla.

No solo el obsesivo, tan condescendiente con el Otro, confunde el psicoanálisis con lo esotérico. También yo, me defiendo de lo esotérico. Por algún motivo, me resulta contrario a la seducción.

Habrá sido Freud objeto de toda burla por adentrarse en el mundo de los sueños, o como bien dice Lacan, en el plano del sentido. En todo caso, eso hizo, quizás no impertérrito, pero soberbio y audaz.

Freud, le dio la espalda al gran Otro de su época, y lo hizo magistralmente; entendió que solo ignorando lo que ya sabía sucedería, podría llegar más lejos. Después de todo, son las concesiones que le hacemos al Otro, las que determinan nuestros límites. Las concesiones al otro, y nuestras resistencias.

Freud desestimó los aplausos e hizo de sus resistencias, guías de su investigación. Fue así como permitió el nacimiento del psicoanálisis.

Cuando me propuse avanzar sobre este divertimento, el que supongo me llevará toda la vida, pensé “voy a despellejar a Lacan”. Encontrar la metáfora del buen cocinero, fue algo así como su habilitación, su permiso. Hubiera avanzado de cualquier manera, porque él yace bajo la tierra, pero fue reconfortante saber que no solo está de acuerdo, sino que me impulsa a hacerlo. Si vamos a trozar, desarmar, criticar, juzgar, analizar… En suma, si vamos a dialectizar, es preciso que consintamos en ello.

Una publicación expresa consentimiento. Quizás sea por eso, que me resulta difícil pensar que un libro, sea en realidad, un objeto.

La evolución de las ciencias sociales, tal vez tenga que ver, no solo con el progresivo develamiento de las estructuras que organizan la realidad humana, sino también de un acceso cada vez más amplio y consistente a las diversas y múltiples dimensiones en que ella puede y debe pensarse. Dice Lacan, “se sabe que existe para cada estructura, un modo de conceptualización que le es propio”.

Las leyes de las ciencias puras, organizaron el pensamiento científico y lo hacen aún hoy. Las neurociencias discuten con el psicoanálisis, (y viceversa) sin reconocer que solo navegan en distintas dimensiones y evidencian distintas estructuras. Una dimensión no puede estar equivocada con respecto a otra, solo puede ser otra. Una estructura, no puede estar equivocada, con respecto a otra, solo puede ser otra.

Develar una estructura, requiere de la acción del viento. O de un plumero, no importa. Lo que interesa del agente, es que tenga la capacidad de volver transparente aquello que es accesorio.

Un baúl de juguetes, es un cajón de fragmentos, de pedazos. Para conocer la realidad ¿es preciso desarmarla? Los niños no han encontrado otro modo. Luego, se trata ya de una forma de percibir. En este sentido, la extimidad, como concepto, presenta su alcance y utilidad.

Pueden suceder dos cosas: o uno quiere tener razón, o uno quiere estar equivocado. Lo más habitual, sin embargo, es querer tener razón. Querer tener razón, es la consecuencia de amar alguna teoría, alguna hipótesis. Si se ama una teoría, se la ubica en el lugar de la verdad, y no hay quien no haga consistir aquello que ama. Abrazamos teorías e hipótesis sobre como son o deberían ser las cosas, lo hacemos cotidianamente y nos aferramos a algunas ideas que nos dan respuestas sobre el mundo. Por alguna razón, una vez que las hicimos propias, queremos que allí se esconda la verdad de las cosas, la verdad del todo. Pero bien sabemos, que la verdad no está en ningún lado y está en todos a la vez: la verdad no tiene nombre, ni entiende de palabras.

Freud, iba construyendo su teoría y veía lo que otros no podían ni sospechar. En sus textos se respira su entusiasmo, la emoción del descubrimiento. Cuando leo a Freud, también escucho a Rodrigo de Triana gritando ¡Tierra! Esa emoción, esa euforia. No sé si alguna otra cosa, se asemeja a esa felicidad.

Freud estaba sumergido en la elaboración de sus teorías, motivado, entusiasmado, tomado por su propia américa, debía defenderla de las resistencias que su época le presentaba, y en este férreo compromiso aparecen también sus especulaciones y forzamientos. Sin embargo, sabía cuidarse de sus autoengaños. Más atento que Colón, supo ir más allá de las Indias.

Después de todo, lo único que quizás nos preserve de amar nuestras ideas, sea amar a la verdad. ¿No es la verdad aquello que – si se ama – no deja nunca de desearse?

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12 x 12
agosto 16, 2018|Capiton(é)Entrevistas

12 x 12

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Tiempo de lectura: 5 minutos

– VI –
.VIVIANA OVALLE.

Tiempo de Lectura: 5 minutos

 

Me ofreció café, y manjares para el paladar.

Su taller; un lugar donde quererse. Y quedar.

De conversación amena y palabra plena,

la artista se me hizo buena, ya antes de mirar.

Revela al hombre que duerme en la arcilla,

sin perder gracia o esconder verdad,

Hay un vacío donde van las letras,

que nombran aquello que sabe inspirar… la extimidad.

 

¿Como fue tu primer contacto con el arte?   

De niña me interesaba todo aquello que se refiriera a la construcción, formación o creación de objetos, armar cosas con piedras, construir con cajitas… de una forma trasladarla a otra que tuviera otro sentido; además me crié viendo todo el quehacer de mi tía Elsa Salfiti, gran escultora, creadora de la Escuela Terciaria de Bellas Artes.

En un momento puso un taller y allí me mandó mi madre a la edad de 10 años; en la Escuela también me daba cuenta que me interesaba dibujar y que a mis dibujos les dedicaba esmero y me motivaba hacerlo, participaba en algún que otro concurso. El contacto con mi tía – ir a las exposiciones con ella, visitar su círculo de amigos – me ayudó a decidir antes de terminar el secundario estudiar en la Escuela de Bellas Artes Tomás Cabrera.

Estudié con mucha pasión y con mucho respeto desde el primer día.

En mi familia, todos estuvieron absolutamente honrados con esto. Mi tía fue realmente una artista que vivió y trabajó con mucha entrega, ella estaba por jubilarse… así que fue una gran alegría para todos.

¿Sentís tu actividad como una vocación? ¿Qué significa eso para vos?

La vocación pasa por definir algo en lo que vos te veas a futuro y lo ames o te apasiones lo suficiente como para que puedas seguir siendo plena con eso.

Yo nunca quise ser artista, quise hacer una obra lo suficientemente grande como para que pase alguien la mire y le sirva para algo, ese fue mi móvil.

El tema económico no es lo que tiene que determinar la decisión de estudiar una cosa u otra. No tengo una visión utópica o insensible de la realidad, pero creo que es importante intentar definir qué es lo que uno quiere ser o hacer en la vida.

¿Cómo fueron tus primeros trabajos? ¿Qué recordas de los primeros tiempos?

Cuando obtuve el título de maestra comencé a enseñar en el Departamento de Arte Infantil en el año 83. Después como trabajo final de mi carrera modelé en arcilla una “S” invertida, que se llamaba “El muro” en donde figuras humanas trataban de escalar, y, con permiso de la Municipalidad, la coloqué en una plaza; luego me pidieron  que hiciera otra escultura y al poco tiempo me ofrecieron contratarme. Trabajé para la Municipalidad 5 años, haciendo obras de restauración, de mantenimiento y de creación.

En ese tiempo y durante once años trabajé en el INSPA (Instituto de profesorado de arte) enseñando escultura; de allí pasé directo a mi taller hasta el día de hoy.

¿Hay temas en particular que vos trabajes, que te interesen?

Siempre me interesó trabajar el tema del hombre en sí, en relación a su condición existencial y espiritual, espiritual en el sentido de trascendencia. Ahora, a la distancia, veo que el grueso de mi obra siempre tuvo el sentido del ascenso, del querer llegar, del mirar hacia arriba, de no quedarte en lo terreno necesariamente.

En el año 2004 inauguré una muestra que se llamaba “Espíritu de vuelo” , la idea era que todos tenemos como una “obligación” de volar; cada uno en lo suyo debe dar lo mejor de sí mismo y debe tener una postura de elevación frente a la realidad que le toque vivir; eran obras de distintas técnicas y estilos pero que aludían al vuelo en alguna medida. El resto de mi obra se mantuvo también en esa línea de pensamiento; a la vida hay que vivirla, no transcurrirla..!

¿Cuál es la función social del arte?

“Sirve” para algo; lo cual no entra dentro de las funciones útiles; no es una cosa útil, pero si me motiva cuando estoy triste allí lo es; como toda manifestación espiritual y sensible del hombre la idea es que pueda llegar al alma.

¿Qué me podés decir de tu proceso creativo?

No racionalizo mi proceso creativo por decisión.  Hay varios tipos de formas del hacer, pero nunca me impongo un método.  La escultura como arte en sí, ya  tiene numerosos condicionamientos de orden estructural, entonces yo, ya tengo ese karma. Capaz por eso en el área de la creación no me impongo condicionamientos. El escultor necesita el espacio, el ámbito y ayuda.. y son condicionantes.

Yo concibo en tridimensión; siempre hice solo escultura y esto ponelo por favor: no hay nada mas lindo que la escultura!! Y pinto porque toda mi obra, excepto los mármoles, es policromada. A mí me gusta modelar en arcilla, luego tomo moldes, sea para piezas únicas, que son moldes de yeso, o sea para reproducción en series limitadas, y fundamentalmente trabajo en vaciados en resina, que son plásticos reforzados, y me gusta trabajar modelando primero, más que tallando, porque en el modelado tenes derecho al ensayo y al error: tenes una segunda oportunidad; en la piedra no tenes solución; siempre trabajé figuras humanas o formas que aluden a las mismas; el grueso de mi obra tiende a la figura humana; mi idea es que la obra llegue al otro, al groso de la gente, por eso me interesa la obra en espacios públicos, si de mí depende, que sea en lugares donde la gente tenga acceso. No me interesa el sentido de elite. El arte debe conmover no solo en lo sensitivo sino en lo intelectual. Se dice que el artista es individualista… se concibe la obra en el silencio y la introspección… y uno se pasa horas en su taller, uno y su obra.

¿Quién accede a las esculturas?

No te podría describir un perfil; escultura se vende muy poco. El arte no se hace para vender, se hace para presentar una propuesta de orden intelectual, sensible, espiritual.. si lo vendes en hora buena y si vendes mucho, en hora mejor; cuando yo hago una exposición, no pretendo vender, intento volcar mi autentico ser en mi obra, me prohíbo eso.

AMOR: es obligación estar enamorado de lo que sea.. puede ser de una persona o puede ser hasta del amor! Pero hay que intentar mantener esa actitud de plenitud que te da el amor porque es el motor que hace que nos relacionemos con todos los demás, vale la pena tratar de alimentarlo siempre, y es contagioso.

BELLEZA: no es importante la belleza como cosa bonita y agradable a los ojos, es casi como una mala palabra en arte, es muy relativa a las culturas, a las épocas, a las modas; no obstante hay un orden, una armonía que la naturaleza humana absorbe y distingue instintiva y naturalmente; hay componentes internos instintivos.

MUERTE: es la única certeza que tenemos en la vida, es algo absolutamente natural, por lo que todos vamos a pasar, yo tengo un sentido de trascendencia por mi condición de persona profundamente religiosa.

DESTINO: dentro de ciertas lógicas, lo define uno, dentro de ciertas condiciones. Uno puede guiarlo, aún con los imprevistos, me adapto. Uno no debe condicionarse, sino provocar situaciones que hagan que tus objetivos puedan llegar a alcanzarse, que es la parte mas difícil, es el camino mas largo pero el más interesante.

 

 

 

 

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julio 1, 2018|Entrevistas

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Tiempo de lectura: 10 minutos

– V –
.ANDRÉS JUSTINIANO SIERRA.

Tiempo de Lectura: 10 minutos

Considero más valiente al que conquista sus deseos, que al que conquista sus enemigos,
porque la mayor victoria es siempre sobre uno mismo”. 
Aristóteles.

Me encontré con él, por sus ojos de pájaro.

El puede ser halcón… y también canario.

En su trazo encontró su estilo, y en el juego su razón,

Entendió que quien ríe gana, va al ritmo de ese tambor.

No hay ideal que lo someta, ni discurso que lo dirija,

De ética federal, va por tierras que conquista.

La suerte no lo provoca, la muerte no lo convoca,

A ella la ignora siempre, también a quienes visita.

Andrés juega y se ríe, y es eso, lo que su obra dice.

 

¿Podés identificar cual fue el momento en tu vida en el que empezaste a dibujar?

No con exactitud, dibujo, como todo el mundo, desde chico. Soy hijo y nieto de artistas; entonces en mi casa era muy cotidiano el tema del arte. Me crié entre pinturas, caballetes, materiales de trabajo. Vivíamos en una casa grande, eran como dos casas pegadas. En una vivía mi abuelo y en la otra mis viejos, mi hermano y yo, que me pasaba yendo de una a la otra. En el taller de mi abuelo o en el taller de mi vieja. Mi abuelo era escenógrafo y dibujante, y hacía bueno… teatro, cine… mi vieja pintora, también era escenógrafa pero se dedicó más a la pintura, asique no tengo un momento puntual, es de toda la vida.

¿Y tu estilo? ¿Podes identificar un momento en el que empezaste a definirlo?

El estilo se va encontrando con el tiempo y es el producto del trabajo. Y obviamente vamos cambiando la imagen, como uno en sí va mutando uno a medida que pasa el tiempo y se acumulan experiencias. Lo que sí noto es que… tanto si veo para atrás, como si veo donde estoy parado ahora, puedo identificar que siempre soy yo… que hoy hay una madurez en el trabajo, que hay cosas que se fueron afianzando, pero me veo a mí en ese proceso. Creo que a eso es a lo que podría llamarse el estilo, no es algo buscado, es algo que pasa.

De por sí, laburo a partir de la figuración, mi base es el dibujo, con lo cual es más fácil ser reconocible. Quizás si te desempeñas en la abstracción o en dibujos más sintéticos, el producto es más impersonal. El trazo, la línea del dibujo define un montón, más allá de los contenidos.

¿Visualmente de que te nutriste? Habrás visto eso que salía de tu casa, pero probablemente te empezaron a gustar cosas…

Me influenciaron mucho las  historietas y el humor gráfico, la lectura base de cuando era chico, fue crucial. Sin duda marca e influye en el lenguaje de mi obra y en el dibujo.

¿Cuáles eran las historietas que más te gustaban?

Crecí leyendo Asterix. Bueno, obviamente Mafalda de Quino, Caloi, Fontanarrosa, Nine… los clásicos, y después mucha historieta europea, me compraba las revistas Cimoc, donde veía los dibujantes europeos, como Pratt, Manara, Bisley…etc. Entonces era una manera de recibir estímulos de otros lados. Antes, hace 20 años, sin internet, no llegaba nada.

Era en librerías de viejo donde descubrías todas esas cosas. Después estudié Bellas Artes, y ahí descubrí las artes plásticas, entonces las influencias fueron otras. Cuando uno no tiene mucha información flasheas con Dalí y después te das cuenta que detrás hay otros más, quizás más anónimos para el común de la gente…

¿Quiénes te impactaron?

Chagall, Escher, Calder, Basquiat, Egon Schiele…no se…montones de estilos diferentes que me abrían un abanico enorme de posibilidades con respecto a generar obras de arte. A medida que uno va acumulando esas experiencias externas aumenta la curiosidad por experimentar con materiales, recursos, técnicas…después todo eso va decantando y empieza a sobrar información, y queda lo que a uno le sirve.

¿El colegio como lo llevaste?

Pésimo. Me echaron de dos colegios, dejé de estudiar, empecé a trabajar, no quería saber nada con el universo.

… no querías saber nada con el universo?

Si, tenía una rebeldía absoluta. Y hubo un momento en que empecé a tener cierta inquietud, dije: quiero dibujar, y empecé a pensar en la idea de estudiar Bellas Artes, y ahí me doy con que tenía que  tener el secundario para hacerla, y me tuve que amigar un poco con la educación formal. Resumiendo: hice un bachillerato acelerado nocturno y después entré en Bellas Artes. Siete u ocho años viajando en tren y bondi unas cuatro horas por día hasta que terminé.

¿Quiénes crees que fueron tus  influencias, como artista y como persona?

Mis viejos y mi abuelo… sin duda. Mi viejo médico, nada que ver con lo artístico  pero un tipo culturoso, ponele, y después este contacto con mi vieja y con mi abuelo. Era un tipo muy osco que se había quedado mal con la viudez. Yo nací en ese momento y, por esa ausencia, se generó un vínculo muy fuerte conmigo especialmente. Como una cosa de mucha protección de él hacia mí. Eso me marcó mucho.

Después en la escuela de Bellas Artes, tuve profesores que fueron referentes importantes. Entramos 40 alumnos en primer año, en segundo año quedamos 5. Entonces teníamos todos los profesores para los cinco que éramos: 4 chicas y yo. Tuve profesores muy buenos que estaban solamente para enseñarnos a nosotros. Un privilegio.

¿Y tu viejo? ¿Cómo era esa relación?

Desde el punto de vista de que yo pudiera hacer lo que quisiera, siempre fue muy tirante. Dejar el colegio, fue un quilombo para mí, imaginate que no fue fácil. (¿Qué edad tenías?) 14, 15… era un changuito. Yo quería pelotudear, básicamente.

¿Te acordas de ese momento? ¿Qué lectura haces hoy de ese momento?

Por supuesto que sí era una rebeldía, porque a esa edad uno se está peleando con el mundo. Creo hoy que el sistema, y cuando digo sistema digo los viejos, la escuela y el mundo, la sociedad, no comprende a una persona que pasa por procesos que se diferencian de la media.

No sé como resolveré yo, cuando me toque a mí con mis hijos, pero espero poder comprenderlos lo más posible y decir “hace lo que quieras, ya le vas a encontrar el agujero al mate, y ser lo más piola posible para acompañarlos en esa búsqueda”, porque creo que se trata de eso.

¿Y porque crees que sentías esto que decís, que el sistema …?

La educación formal está pensada para que todos seamos iguales, a todos nos enseñan lo mismo, todos nos sentamos en el mismo banquito, todos vamos vestidos igual. Es una manera de nivelar, no nivelan para abajo, ni nivelan para arriba, nivelan.

¿Vós te sentías diferente?

Si… si, yo estudiaba piano, tenía mis bandas de rock y dibujaba desde siempre, no lo veía como una profesión pero me resultaba muy natural y espontáneo. No veía como encajaba el Tigris, el Eufrates y la Mesopotamia con mi vida. Pero el sistema no estaba preparado para un tipo al que le gustaban las cosas que me gustaban a mí, evidentemente no. Yo era visto como el chico raro entre los padres de mis amigos. Fui a colegios clase media, privado, religioso. Después de esa experiencia dejé la religión de lado.

Eso te iba a preguntar ¿cómo te llevas con la religión?

Soy completamente ateo, agnóstico, no me interesa, me parece que es todo mentira.

Me imagino que hubo un proceso anterior…

Sí, fui monaguillo. Hice toda la primaria en un colegio católico, parroquial palotino. Era amigo de los curas. Y un día, en primer año, la catequista pregunta: ¿qué es la fe? Y todos empezaron a tirar, hasta que me preguntó a mí, “Andrés ¿Porqué tenés fe?” Y yo dije “porque sí”. Y ella dijo efusivamente: “ven, Andrés tiene fe porque sí. Eso es tener fe”. Y yo pensé “me están cagando”. Y eso fue un detonante. Desde ahí que dije, algo está mal.

¿Y en tu casa?

En mi casa eran católicos, practicantes, sí. No eran chupacirios pero sí muy espirituales…

Vos decís, sos ateo, agnóstico… ¿en qué crees? ¿Cómo crees que vivís lo que es importante para vos?

Mmm… no sé, no sé si me lo planteo mucho. Yo creo en el ser, no en vano  hay 5.000 años de historia, quizás nos toca o no nos toca ser un pedazo de eso que va quedando, quizás modificamos algo, quizás no nos toca ser el que modifica algo, lo cual no me quita el sueño; no es que yo vivo para eso… Creo que el motor de lo que hago son mis hijos, la gente que quiero, es un motor inexplicable si querés…

Vamos a tu obra. ¿Tenés un método? ¿un procedimiento?

Yo hago pintura, dibujo y a veces escultura en pequeños formatos. La técnica es el resultado de lo que pasó primero por la cabeza, de lo que quiero trasmitir. A veces uno está experimentando con algo, y eso dispara cosas, y en ese proceso empezás a descubrir que estás comunicando algo. Soy de los que piensa que la obra es comunicación. Cuando yo estoy trabajando una obra, un dibujo, lo que sea, estoy comunicando algo.

Si miro para atrás, veo que yo fui abordando distintas temáticas, y que el eje siempre es el hombre, pero lo que se va modificando es el zoom, a veces estoy en macro, pegado o desde adentro y a veces desde afuera, y eso no lo controlo… eso pasa.

A veces llego a la obra accidentalmente y después la empiezo a desarrollar. Y eso es un proceso de laburo, yo dibujo todos los días, entonces en algún momento algo va a salir.

¿Cuál es la actitud que traducís en tu obra? ¿Podés pensar una respuesta aunque obligue a una generalización?

En general soy más irónico que violento, y busco a través del chiste generar algo en el espectador…

Los metamensajes están todo el tiempo, y ese es el mambo interior, después la obra la consume el que quiere, la ve el que quiere y le gusta al que le gusta y al que no… Hay gente que se interesa por saber un poco más, y quizás te pregunta. Tampoco son códigos que oculto, si te interesa, te lo cuento; sino disfrutá la obra como la sientas.

¿Vos vivís de lo que haces?

Si, de las publicaciones de los dibujos, hago diseño gráfico, hago algunas ediciones de libros, y vendo las obras. Trabajo de manera independiente y eso tiene algunos altibajos. A veces la obra se vende, a veces está parada. En épocas de crisis económica el arte es lo primero que se recorta, en todos los ámbitos.

¿Qué podés decir de lo que implica la comercialización de la obra?

Lo que yo hago como producción artística, como obra, no me lo va a modificar nadie, ese es mi mundo. Pero si vos me encargás algo que no es mi onda, no tengo problema, aunque últimamente selecciono mucho más los trabajos que agarro. Necesito algún punto de empatía para hacerlo sin después terminar de mal humor por hacer algo que no me gusta. Y creo que una cosa alimenta al a otra. Para mí el arte es una manera de vivir.

¿Cómo ves a Salta, en relación al arte?

En Salta en los últimos años empezó a generarse cierto movimiento. En parte a partir de la auto-gestión como Fedro, Bordó, Mamoré, etc y también con las apariciones del MAC y el Museo de Bellas Artes, sumándose a la Casa de la Cultura… fue todo un gran aporte a la escena artística. Toda esa infraestructura va legitimando el arte, va generando un circuito de arte. Hay movimiento. Salta es como un pueblo grande, y es más fácil ramificarse y hacer esa metástasis social. No sabes por dónde te pueden aparecer oportunidades. A mí haberle hecho las tapas a Los Huayra, me abrió otras puntas, me conoció otra gente que se interesó en poner arte en sus gráficas como Mariana Baraj, Perro ciego, etc…

¿Cuál es la temática de tus obras?

Lo que está todo el tiempo es la presencia del hombre; lo que hacemos y deshacemos; el hombre por sus elementos, por lo que deja y por lo que modifica. Yo creo que uno va contando lo que tiene a la vuelta y lo que le pasa. (piensa y continúa) … los chicos, mis hijos, me cambiaron mucho la forma de abordar el arte…

¿…la concentración?

No, la forma de pensar; pienso el arte de otra manera. Cuando era más chico era también más punk. Tenía una forma más bélica con respecto a la obra, era más confrontativa. Estaba en una lucha, y al nacer mis hijos cambió el sentido me parece, desde ahí  empecé a abordarlo desde un costado más lúdico, para pasarla bien, no para pasarla mal.

¿Tenés algo puntual, que quieras trasmitir en tus últimos trabajos?

No sé si hay algo especifico, quizás sea medio pretencioso el querer trasmitir una idea unidireccional… uno busca más bien una forma de contar cosas que después serán interpretadas según el espectador. Cuando uno arma una muestra, está contando algo, está exponiendo su visión sobre eso. Analizado de una manera, pensado de una manera, y producido de una manera. Si creo que en mi trabajo, la intencionalidad es que a través de cierta ironía y códigos le pase algo a la otra persona.

¿La política te interesa?

Si, me interesa mucho y no estoy nada contento con este gobierno ni los anteriores. No milito, es más, no me gusta la palabra militante, pero sí creo que mi obra tiene, a su manera, contenido político.

Verdad/ Muerte/ Amor/ Destino

La verdad: fundamental

La muerte: soy desapegado, no voy a los velorios, prefiero no tener vínculo con lo fúnebre. No me enrosca, no está dentro de mis preocupaciones.

El amor: el motor. Tan fundamental como la verdad, van de la mano.

El destino: uno a veces piensa en un destino escrito, ser un tocado por la varita, pero para ser ese elegido tenés que estar listo, generando cosas y produciendo, porque te puede pasar que te llegue el momento y te lo pierdas por dormido.

MUESTRAS

Exposiciones individuales

2017 – “El Buscador y el Vino” – Budeguer – Mendoza

2015 – “Cabezas de época” dibujo/digital – Kaleidorama – Bs. As.

2014 – “Sorongonia” pintura / dibujos – M.A.C. Salta

2014 – “Voladores, Caminantes y Soñadores” dibujos – Galería Thames –  Bs. As.

2013 – “Voladores y caminantes” dibujo/digital – Mus. Arte Contemp. Santa Cruz – Bolivia

2012 – “Gente Transparente” escultura/objeto – M.A.C. Salta

2010 – “Con la izquierda II” dibujos – Galería Mamoré – Salta

2009 – “Ciudad Feliz” pintura/instalación – M.A.C. – Salta

2009 – “Con la izquierda” dibujos/historieta – Galería Fedro – Salta

2007 – “Múltiples” pintura/instalación – C. de la Cultura – Salta / Catalinas Park Tucumán

2006 – “Cabezones de la Sociedad” dibujo/esculturas – Plaza de Almas – Salta

2005 – “Argentino Manggiacapeletti” pintura/objeto – Fundación Salta

2004 – “Bolivianas” pintura/dibujos – Colegio de Psicólogos de Salta

 

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12 x 12
mayo 18, 2018|Capiton(é)

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Tiempo de lectura: 8 minutosTiempo de Lectura: 8 minutos

– IV –

.PAULA CASALDELRREY.

 

 

Una gota constante, perfora una piedra.

Lucrecio

Un bosque tiene esa cualidad, la de hacernos creer que estamos perdidos: si nos agarra la noche, o nos quedamos dormidos, si oscurece demasiado, o nos asusta el frío: no hay atajos, si no hay caminos y no hay bosque, si no hay desvío. 

Nadie permanece en el bosque – sin embargo – sin estar un poco riendo, un poco jugando; sin nutrirse de su suelo o hipnotizarse con su canto. 

Entre el 1 y el 2, existe un bosque de decimales, y es en ese bosque donde la encontré.  Cuando sucedió, ajustaba las últimas piezas de su propio equilibrio: de un lado conservó el orden, del otro, el sin-sentido.

Sin ser dos, serán dos sus caminos, que siendo dos, serán uno y el mismo;

  Y al final será otro bosque; otro bosque escondido.

  1. ¿Cómo definís tu relación con el arte?

Es compleja y contradictoria.

En 2007 me recibí de Diseñadora de Interiores; pero así como me dieron el título, lo dejé por ahí, y me fui a una Escuela de Circo. Cuando era niña quería ser artista, me gustaba pintar, pero en casa no tenía demasiada información, no sabía incluso que se podía estudiar Arte. Ya de grande, y luego de recibirme, me fui involucrando en distintos rubros del arte, donde empecé a descubrirme. Fueron muchos años de experimentación, buscando hacia donde apuntar, hacia donde ir.

Alrededor del 2009 empecé a hacer Gestión Cultural. En 2010, creamos con mi compañero de entonces, una Casa de Arte, una especie de Centro Cultural Independiente, que se llamaba TicPic: organizábamos eventos, muestras, diseñábamos obras junto a otros artistas. Hicimos cosas muy grandes. Pero en un momento sentí que la etapa de gestión estaba cumpliendo su ciclo; me vi siendo sólo gestora de arte y no artista, esto ocasionó una crisis tremenda. Decidimos cerrar y volví a encontrarme con ese ser artístico productivo, no desde la mera organización sino desde la creación de obras.

Justo en ese momento, me llamaron para hacer una remodelación importante de interiorismo. Dije que sí, sin medir las consecuencias, aunque no había hecho un plano desde que dejé la facultad, estaba totalmente desactualizada… Me sirvió para darme un sacudón, retomar el diseño y empezar a vincularme nuevamente con ese universo.  Me reencontré con ese ser diseñador, que me encanta, pero que no convivía con el ser artista. A partir de entonces, fueron años de vivir en una constante lucha mental entre el ser diseñadora, y el ser artista, hasta te diría una bipolaridad, que no podía resolver.

En 2014 fui mamá, y fue para mí una especie de muda de piel, de darme cuenta de los posibles dentro de los imposibles. Pude ver que estos dos mundos convivían dentro de mí; soy una persona contradictoria, creo que siempre lo voy a ser; entonces ¿porque no hacer convivir esta contradicción amigablemente? ¿el arte y el diseño, no podrían tomarse de la mano?

Así, cuando finalmente renuncié a los extremos, surgió FEO, proyecto donde se plasmarían todas estas contradicciones, aunque dialogando de forma amigable.

Osea que la maternidad hizo de tope a todo esto.

Hizo de peaje. Antes de eso, había sido una cosa o la otra, imposible de convivir. Y después de haber sido mamá, empezaron a amigarse las dos partes. La causa no fue solo la maternidad, sino también el hecho de tener un gran compañero como Alejandro, el padre de Raymundo. El estar con él, me ayudó a madurar profesionalmente en muchos aspectos, no solo porque era más grande que yo sino porque tenía una madurez laboral que yo no tenía, me enseñó muchas cosas. A partir de ahí, ese ensamble entre el arte y el diseño se empezó a consolidar.

En el año 2015, vuelvo a fundar mi Estudio Feo (creado vagamente en 2012), y creo la Marca FEO, con el lema “Obras de Arte Utilitarias”. En ese momento no sabía con exactitud lo que estaba diciendo, pero pasan los años y me doy cuenta que no podría haber sido más atinado: lo que hago son obras de arte utilitarias. Estas, por ejemplo, son macetas, pero también son esculturas. Empecé  entonces a encontrar esos posibles, a involucrarme en el mundo del diseño en todas sus facetas (industrial, gráfico, indumentaria, etc.). Y pude ver que esa “crisis” que yo tenía no solo me atravesaba a mí, Paula, sino a un montón de creativos de diversos campos, que no era la única con esta problemática.

Siento ahora, que esta “muda de piel” está concluyendo y se acomoda todo un poco más. Me encontré con lo que quiero hacer, y me siento muy bien; en amistad con mis dos partes. Siento que puedo trasmitirle eso a mi hijo… menos mal que me estas haciendo la entrevista ahora y no el año pasado.

 2 ¿Haces análisis?

Si, permanentemente, pero no con un analista. (Risas)

3. Cómo es tu proceso creativo.

Es un caos necesario. El proceso creativo es libre y caótico, aprendí a no tener miedo a perderme. Es tirar todo sobre la mesa y experimentar. Se necesita mucho tiempo, tiempo para hacer pruebas fallidas. La consigna base es la experimentación y no temer a esa prueba y error, porque las dos cosas son absolutamente necesarias.

Es caótico, aunque con un fino orden tácito, implícito, casi imperceptible, pero que existe. Vas, volvés, anotás cosas, pensás que algunas son inservibles, y después te das cuenta que no lo son tanto. Siempre hay una continuidad entre el boceto inicial y la obra terminada.

4. ¿Tu estado de ánimo interviene en el proceso creativo?

Seguro que mi estado de ánimo influye, pero he creado en todas las situaciones emocionales con la misma intensidad. Varía la obra porque varía el momento de mi vida, varían los colores y las texturas, pero no hay un estado anímico que me impulse a crear más que otro. Sí se que hay artistas que escriben mejor cuando toman ácido, por ejemplo. A mi no me suman las sustancias, al contrario, para crear necesito un estado de conciencia claro y limpio; yo todo el día tengo ganas de hacer esto, en todo momento, a toda hora, me olvido de comer aveces. Mi ánimo teñirá la obra de diferentes matices, pero la intensidad productiva es la misma, sobre todo si hay una consigna y un tiempo para respetar.

5. ¿Tenés referentes o influencias para producir?

Cuando arranqué y era muy chica, lo que la gente comúnmente conoce… Dalí, Picasso, Miró, conocía poco de artistas y movimientos. Más adelante supe desprenderme de estos mentores, y encontrar mi propio camino. Ahora todo me inspira, todo lo que estoy mirando, todo y todo el tiempo. Es abrumador, pero placentero a la vez. Siento una especie de fascinación con la naturaleza y esa fascinación se traduce en la obra, dejo que la invada.

6. Ya resolviste la dicotomía arte – diseño. Haces productos de arte utilitario, acá se complica la recepción. ¿Cómo la mostras, donde la vendes? ¿Cómo te llevas, en general, con la cuestión comercial?

Está en camino… iniciándose. Yo no podría trabajar en relación de dependencia jamás, porque me muero si un día se parece al otro. Me muero. A la semana lo dejaría. Por eso soy una emprendedora independiente.

Al hacer una obra de arte no pensas en el costo, el precio final, el “usuario”, la reproductibilidad, etc. Si lo haces, pierde su lado más puro, sensible y poético. El arte trasforma desde otro lugar, ya sea material o inmaterial, no debe pensarse en función de un mercado.

Pero en el mundo del diseño todo es diferente, uno crea para un público consumidor, piensa el producto desde cero considerando su costo total incluso antes de sacarlo al mercado. El diseñador no puede ni debe ignorar al usuario. Vos no podés vender una mesa a millones, una mesa es una mesa; si esa mesa no se sostiene por si misma, o es demasiado cara, nadie te la comprará. Así funciona.

En agosto de 2017 me seleccionaron, desde el Ministerio de Cultura de Nación, para representar a Argentina en MICSUR (Mercado de Industrias Creativas de América del Sur), evento que se llevará a cabo en noviembre de 2018. Somos una delegación de veinte diseñadores, diez en sector Moda y diez en sector Producto/Servicio y ahí está FEO, como marca.

MICSUR permite vínculos de negocios, con potenciales compradores de todo el mundo. Cuando me dieron la noticia no podía creerlo, tomé conciencia de que me habían elegido por mi potencial creativo, pero que había muchas cosas que pulir. Los jurados me sugirieron que haga foco en algo y que piense como iba a trabajar la escalabilidad en mi producción. Eso fue entrar en un nuevo paradigma, porque a partir de entonces, todo lo que estoy creando, lo pienso en función de su escalabilidad. Entré en una etapa de cierto adiestramiento, aprendiendo a vincularme con la industria y a estudiar sus sistemas productivos.

7. Me decías que la naturaleza te inspira, ¿qué temas te interesan? ¿Tenés temas que se repiten?

Muchas de las cosas del diseño las elijo por mis posibilidades técnicas. Eso es lo que condiciona la elección de lo que voy a hacer. Últimamente hubo una línea bastante orgánica, hacia las formas  que se encuentran en la naturaleza. Quiero hacer obras/productos que sean funcionalmente bellos, me rige la belleza, absolutamente. La belleza, según yo.

8. Podés determinar un qué en tu vida, infancia, adolescencia, que hayan hecho la diferencia en esta forma de ser. Que te haya dado una sensibilidad particular, el no tolerar que dos días sean iguales, el de repente haber podido darte lugar para la experimentación de años, vivir en cierto caos.

Creo que tiene que ver con que mi vida fue caótica. Mis viejos se separaron cuando yo tenía dos años. Me crié en Jujuy con mi mamá. Ella fue una gran influencia, siempre fue absolutamente cambiante. Fue fisicoculturista, luego devota franciscana, luego obstétrica, luego piquetera, luego fitness, ahora es chamán. Si bien había cierta constancia y cierto orden… no es el común de la gente… es una persona excéntrica, auténtica y que literalmente “hace lo que quiere”. Mi papá, por el contrario es médico, un tipo bastante serio y hermético, aunque con un alto grado de sensibilidad por el arte y la música; nada que ver con mi mamá. Con él conviví recién a mis 17 años, cuando me vine a estudiar a Salta, ahí empezamos a conocernos mejor.

A pesar de toda su anormalidad, mi mamá me dio una herramienta increíble, que supe apreciar ya de grande: el “no me importa”, el “puedo ante todo, no hay imposibles”, el “debo hacer lo que amo”, me constituyó. Y bueno, esta madre, y sus permanentes cambios, hicieron que hoy no pueda soportar que un día sea igual al otro.

9. ¿Cómo definís la belleza?

Es subjetiva. Creo que se trata de “especies de configuraciones armónicas”. Todos estamos calibrados armónicamente de formas diferentes, vibrando de modos diversos. Pienso que cuando nos sentimos atraídos visualmente por algo, y ese algo realmente nos gusta, es porque encontramos en dicha representación una vibración armónica similar a la nuestra, es como si su creador estuviese calibrado de forma similar a nosotros. Emisor y receptor se encuentran como en sintonía.

En la obra artística exhibimos nuestra configuración armónica, a veces el espectador la ve, puede sentirla y apreciarla; aparece un tinte que en su día a día no está y el artista se lo ofrece, haciéndole conocer un semitono, un decimal, a algo que está en el medio.

El artista tiene la posibilidad de entrar en esas rendijas decimales, números entre el 1 y el 2. Socialmente vivimos en el 1,2,3,4,5,100. Porque la vida lo exige, lo exigen nuestras actividades de todos los días y el tener que ocuparnos de lo cotidiano, de nuestros hijos, del trabajo, etc. Pero el artista logra escaparse y apartarse un poco, y empieza a trabajar entre los números en medio de los números, y entre los tintes en medio de los tintes, se desvía… es un “desviado”.

Esos desvíos son puntos armónicos especiales que el ser creativo posee y emite, y que el receptor puede sentir, ya se trate de una canción, una escultura, un libro, etc.

10. Amor/muerte/destino

Amor: El arte es amor, y el amor es arte. A veces uno dice la frase “por amor al arte” y no toma conciencia de esas palabras; pero el amor al que me refiero es a una entrega absoluta. También hay algo de placer en el amor, no todo, pero algo de eso hay, y no me refiero al placer sexual. Para mí, el arte y el amor son inseparables. Es… dar sin esperar recibir. El verdadero arte, y el verdadero amor.

Muerte: La muerte es la inminencia de las inminencias, es mi fin, lo sé. No le temo, aunque le pido que tarde en llegar, que demore un poco, al menos hasta que Ray tenga la claridad para comprender que es el fin de una vida y que sonría al recordarme. No creo en un “después de la muerte”, creo en la memoria de los que nos conocieron, y allí estaremos, hasta que dejemos de estarlo…

Destino: El destino es una idea, una palabra que necesitamos para justificarnos.

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diciembre 23, 2017|Entrevistas

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Tiempo de lectura: 6 minutosTiempo de Lectura: 6 minutos

– I –

.ANA CRUZ ITURRIETA.

Perecer… resistiendo

 

Conozco a Ana, desde que eramos chicas, 8 o 9 años, no recuerdo; pero estoy segura de haberla visto en las fotos de mi primera comunión. No eramos tan cercanas, ni demasiado amigas, pero compartíamos un rasgo común: estábamos las dos, desteñidas o despintadas… eramos… descoloridas.  

La perdí de vista, y cuando volví a encontrarla, ella había cambiado de tiempo. No puede haberse mudado… no no, es más factible que haya inventado su propio tiempo. Con sus propios minutos y sus propios segundos: sus propias reglas. Si su tiempo es distinto, también su espacio lo es. 

Ana puede representar la realidad con una exactitud pasmosa. Tan estrepitosamente real es aquello, que no puede más que volverse fantasía. Quizás la de ese tiempo suyo, que inventó para sí. 

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marzo 9, 2017|Entrevistas

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Tiempo de lectura: 10 minutos

– V –
.ANDRÉS JUSTINIANO SIERRA.

Tiempo de Lectura: 10 minutos

Considero más valiente al que conquista sus deseos, que al que conquista sus enemigos,
porque la mayor victoria es siempre sobre uno mismo”. 
Aristóteles.

Me encontré con él, por sus ojos de pájaro.

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Acerca de Capiton(é)
- Dame tu libertad... o dame tu vida.

- Exigió el presunto Amo.

- Ja. - Respondió el presunto esclavo.

Volver, ya no fue posible.

About
Soledad Lecuona de Prat, nació en Salta, Argentina (1982). Cursó sus estudios universitarios en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Católica de Salta obteniendo los títulos de Profesora y Licenciada en psicología.

Luego de trabajar durante algunos años en diversos organismos públicos, tanto en el área de capacitación como de atención a personas en estado de vulnerabilidad social, psicológica y afectiva, se volcó -hace ya más de 10 años- a la atención clínica de pacientes en su consultorio privado.

Actualmente trabaja en una investigación sistemática del Seminario Nro. I de Jacques Lacan con el objetivo de publicar futuras obras sobre su contenido.

Pasa sus horas escribiendo ensayos, poesías y cuentos que abordan cuestiones cotidianas, sin dejar de lado su percepción profundamente analítica.

Con el fin de exponer sus pensamientos creo el blog "Tiene nudos" (2014) que se consolidaría posteriormente, bajo el nombre de "Capitoné (2017).

Actualmente vive en la provincia de Salta, junto a sus tres hijos.

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